El cierre de la frontera con China desde el 21 de enero ha exacerbado la crisis alimentaria, devastando el comercio transfronterizo y minando los ingresos de los comerciantes. Hay informes de que cada vez hay más personas sin hogar en las grandes ciudades, incluyendo niños, y de que los precios de las medicinas se han disparado.

Cada vez más familias comen solo una o dos veces al día o solo comen maíz y algunas se están muriendo de hambre.

Un experto independiente de la ONU ha pedido al Gobierno de Corea del Norte que tome medidas urgentes para paliar la falta de comida y la desnutrición en el país que se están agravando por el coronavirus.

El relator especializado en este país, Tomás Ojea Quitana, pide al Gobierno que levante las restricciones de movimiento a los actores humanitarios y que informe sobre la situación en las cárceles. También solicita al Consejo de Seguridad que “reconsidere las sanciones a la vista del impacto en las vidas de la gente y en la capacidad del Gobierno para responder”.