El tribunal reconoce que hubo violencia en el plan secesionista pero sin la violencia necesaria para condenar por rebelión – «Ninguna Constitución europea avala el derecho a decidir», señalan los magistrados

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha condenado a 13 años de prisión al líder de ERC y exvicepresidente de la Generalitat de Cataluña, Oriol Junqueras, por los delitos de sedición y de malversación de fondos públicos.

Según la sentencia hecha pública este lunes, Junqueras tuvo un “destacado papel en el proceso que condujo a la inobservancia de las leyes y al contumaz desprecio a las resoluciones del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña”. Tras conocerse el fallo, el líder de ERC, se ha reafirmado en sus “convicciones democráticas y republicanas“. 

Además el Alto Tribunal ha condenado  a  los exconsellers de Presidencia Jordi Turull, Exteriores Raül Romeva y Trabajo Dolors Bassa, para quienes la Fiscalía pedía 16 años de prisión por rebelión y malversación, a doce años de cárcel y doce de inhabilitación absoluta por sedición en concurso medial con malversación de fondos agravado por su cuantía.

En el caso de los exconsellers Forn y Rull, para quienes la Fiscalía también pedía 16 años de cárcel por rebelión, el Supremo ha fijado para ellos una condena de diez años y medio de prisión y de inhabilitación absoluta por sedición. Les absuelve del delito de malversación.

Por su parte, al exlíder de la ANC Jordi Sànchez y al presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, han sido condenados a penas de nueve años de prisión y nueve de inhabilitación por un delito de sedición por la “contribución necesaria” de las entidades soberanistas en el “procés”. La sala de lo penal del Supremo descarta condenar por rebelión a los Jordis, para quienes la Fiscalía pedía 17 años de cárcel, pero les atribuye un papel “decisivo” en la sedición orquestada por el Govern, con su “indiscutida capacidad de liderazgo y estrecho contacto con los dirigentes políticos nacionalistas”.

La expresidenta del Parlament, Carmen Forcadell, ha sido condenada a 11 años y medio de prisión  por un delito de sedición por el papel “decisivo” que tuvo en crear una “legalidad paralela carente de validez” desde su “privilegiada posición” como presidenta de la cámara autonómica.

Según la sentencia del Supremo, gracias a Forcadell -a quien la Fiscalía pedía 17 años de cárcel por rebelión y la Abogacía del Estado 10 años por sedición- se aprobó dicha legalidad paralela, lo cual “determinó una encadenada sucesión de recursos e impugnaciones del Gobierno del Estado ante el Tribunal Constitucional”. Esas impugnaciones, dice la sentencia, “fueron altivamente desatendidas por la acusada, que desoyó, una y otra vez, los requerimientos recibidos del Tribunal Constitucional”.

Por otro lado, el Supremo ha absuelto por unanimidad del delito de malversación a los tres únicos exconsellers que estaban en libertad, Santi Vila, Carles Mundó y Meritxell Borrás, con lo que no entrarán en prisión, aunque les ha condenado a 1 año y 8 meses de inhabilitación por desobediencia en la causa del “procés”.

El Tribunal Supremo desoye por otro lado la petición de la Fiscalía de que los condenados por el “procés” no pudieran acceder al tercer grado penitenciario hasta cumplir la mitad de su pena, al entender la Sala que esta facultad corresponde a la administración penitenciaria y tiene su propio cauce.

Nada más concerse la sentencia, el  Gobierno ha pedido respeto a la sentencia y ha asegurado que se debe acatar, haciendo hincapié en que “no procede” hablar de indultar a los condenados y en que se cumpla la sentencia.