Papel de hierba, papel de piedra, algodón, yute, fécula de patata, bambú, cáñamo orgánico y lino son los componentes de estas bolsas

Sin plástico, ni tintes tóxicos ni importación de materiales del extranjero. Estas son las bases del proyecto ‘Colotrama’ que quiere impulsar el primer taller artesanal de bolsas ecológicas en Mallorca para reducir el impacto medioambiental del plástico, uno de los productos más tóxico del planeta. El proyecto aspira a dar un paso más allá priorizando el uso de materias primas sostenibles y procesos de producción artesanales y apostando por proveedores y distribuidores locales. “El mercado de las bolsas de tela cada vez es más potente. Sin embargo, muchas veces no va ligado a una conciencia ecológica: no se analizan las cargas contaminantes que se generan durante el proceso de fabricación ni tampoco se fomenta el comercio de proximidad o el consumo responsable. Por ello, queremos poner en marcha un nuevo concepto de bolsa”, afirma Teresa García, una de las promotoras del proyecto junto a Lis Mir. Ambas emprendedoras han arrancado hoy una campaña de micromecenazgo en lateuaterra.com para conseguir la financiación que necesita la puesta en marcha del proyecto ‘Colotrama’.

Según el Parlamento Europeo, en 2021 entrará en vigor la prohibición en todo el continente de las bolsas de plástico de un solo uso debido las emisiones que genera su producción y el daño que ocasiona los residuos de este componente en el ecosistema terrestre y marino, entre otras razones. En este contexto, Teresa y Lis han visto la necesidad de fabricar una bolsa que sirva como una alternativa real a este producto o incluso lo mejore. “Queremos crear bolsas de calidad y que duren en el tiempo. Por ello utilizaremos materias primas como el papel de hierba, papel de piedra, algodón, yute, fécula de patata, bambú, cáñamo orgánico y lino. Son materias que no se suele usar en estos procesos, pero que aportan enormes beneficios: son lavables, biodegradables e incluso algunas de ellas se pueden usar como abono”, afirma Lis Mir. El taller también trabajará la impresión con serigrafía y tintas ecológicas (con una composición en base a agua) para reducir aún más el posible daño para el medio ambiente que haya durante el proceso de producción y, en su apuesta por la protección de su entorno más próximo, contará con la colaboración con Tursiops Marine Research, una entidad sin ánimo de lucro que contribuye desde 1998 a la conservación y protección e investigación del estado de las poblaciones de cetáceos de las Islas Baleares.

Otro de los puntos clave y diferenciador del proyecto es la potenciación del consumo sostenible y el apoyo a la economía local. “Queremos evitar el desperdicio de materias primas, priorizando los procesos artesanales y la sostenibilidad de la producción para poder, poco a poco, adquirir nuevos hábitos y promover una manera de vivir más saludable para nuestro planeta. En paralelo, consideramos necesario apostar por proveedores y distribuidores locales y, con ello, movilizar nuestra economía”, asegura Teresa.

Crowdfunding en lateuaterra.com

El proyecto dispone de 39 días para conseguir 5.600 euros, la financiación fijada para adquirir la materia prima y conseguir la maquinaria necesaria con la que poner el taller a punto. Durante este tiempo, la iniciativa estará activa en lateuaterra.com, la primera plataforma valenciana de micromecenazgo especializada y dedicada a proyectos que cuiden, respeten y mejoren el medioambiente.

Lateuaterra.com sigue la sistemática de las plataformas de crowdfunding tradicionales de donativos y recompensas. Los promotores de los distintos proyectos envían sus ideas con una descripción y un presupuesto para llevarla a cabo. Un comité técnico valora que el proyecto sea realmente beneficioso para el medio ambiente, cumpla la normativa y no produzca huella de carbono. El promotor tiene 39 días para dar a conocer su propuesta y alcanzar el objetivo de financiación fijado para desarrollarla. Durante este tiempo, cualquier persona podrá aportar una cuantía al proyecto, por la que recibe una pequeña recompensa. La suma de las aportaciones individuales hace posible que las iniciativas salgan adelante.