La entrada será gratuita esta semana y durante un año para sanitarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

La Colección del Museo Ruso ha reabierto este martes en su horario habitual de martes a domingo y de 9:30 a 20:00 horas, con un tercio del aforo y cumpliendo todos los requisitos de seguridad para visitantes y trabajadores que se especifican en el capítulo IX del BOE de 9 de mayo. La reapertura trae a las salas temporales de este espacio dos exposiciones inéditas: Rompiendo el silencio. El cine mudo en Rusia y Andrèi Tarkovsky. Maestro del Espacio.  Los visitantes podrán disfrutar de entrada gratuita esta semana y durante un año será gratis para sanitarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Recorrido por el cine mudo

La exposición dedicada al cine mudo en Rusia es una selección de obras artísticas que transcienden a la propia imagen y a la estética. Como vehículo de transmisión cultural, el cine ha sido durante décadas un potente medio para atraer al público, bien sea para adoctrinarlo o con un fin lúdico. Lejos de su raíz ideológica, las imágenes promocionales del cine mudo ruso se han convertido con el paso del tiempo en iconos universales. La muestra se completa con producciones estadounidenses e italianas, que darán una visión general sobre el poder de unos símbolos para captar la atención del pueblo. La exposición está compuesta por 111 carteles y una decena de proyecciones de cine mudo.

En la primera década del siglo XX tuvieron lugar las primeras experiencias con los carteles del cine mudo. Desde sus inicios, estos trabajos gráficos se convirtieron en una parte inherente del paisaje urbano, en la plasmación no solo del mundo del cine, sino también de toda una época, siguiendo las corrientes artísticas. Los primeros carteles de cine buscaban complacer a la gran mayoría y se realizaban con distinto rigor y estilo artístico, pero todos se caracterizaban por su alto contenido emocional, apelando a las pasiones exóticas y emociones profundas.

Sus creadores a menudo se inspiraban en la estética de las viñetas «lubok», que empleaban formas vívidas y chillonas. Otro enfoque al que recurrían, muy propio del estilo moderno, consistía en apartarse del título, lo que abría una gran variedad de interpretaciones. Los carteles representaban composiciones impactantes y autónomas, muy acordes con en el espíritu simbolista.

A mediados de la década de 1920 nació una nueva vertiente en la cinematografía soviética: la época de los grandes innovadores, con tres nombres a tener en cuenta, como son Serguéi Eisenstein, Vsevolod Pudovkin y Dziga Vertov. En esos mismos años los carteles de cine se convirtieron en un espacio de experimentación para los jóvenes artistas de la vanguardia soviética, quienes estaban rompiendo con la estética más simplista y tosca de la época anterior.

Artistas de alto nivel artístico y brillante personalidad formaron parte de ese movimiento. Los hermanos Vladimir y Gueorgui Stenberg se convirtieron en los grandes maestros del cartel de cine soviético. Estos artistas tomaron prestados inusuales y rompedores recursos cinematográficos, como es la contraposición de elementos, que se convirtió en la clave de los carteles de cine. La perspectiva inversa y la combinación de planos y volúmenes también se pusieron de moda, o el uso del fotomontaje, algo en lo que destacó especialmente Antón Lavinski. También conoció un gran desarrollo el uso de las tipografías en carteles desprovistos de objetos. En esa última tendencia destacan especialmente las obras de Mijaíl Veksler, alumno de Kazimir Malévich.

No obstante, los carteles que ponían el foco en la imagen de los actores preferidos por el público continuaban siendo los más demandados. Los rostros de las estrellas de cine sonreían desde estos carteles donde se los representaba en clave realista o deformados, como se puede ver en los trabajos del artista Nikolái Prusakov. Todos ellos elevaron el género de los carteles de cine a su máximo nivel, convirtiéndolo en parte del legado del arte universal.

Andrèi Tarkovsky

En el Espacio 3 se puede ver una muestra sobre el director de cine Andrèi Tarkosvky, una de las figuras más importante de la filmografía universal y uno de los artistas rusos más influyentes del siglo XX. Fue el precursor de técnicas innovadoras en el cine de la época, añadiendo procesos en el montaje para hacer más dinámica la película. La exposición está compuesta por más de un centenar de piezas entre los fotogramas de sus películas e imágenes reveladoras de sus trabajos, fotografías del proceso de rodaje y lienzos realizados por él mismo.

Tarkovsky el precursor de técnicas innovadoras en el cine de la época, añadiendo procesos en el montaje para hacer más dinámica la película. Consideraba el cine como una obra de arte total y este principio le acompañaba en cada proceso del trabajo. Fue un director exigente y riguroso, que dejó un sello muy personal en la filmografía del siglo XX a través de las siete películas que dirigió a lo largo de su vida.

En la exposición Andréi Tarkovsky. Maestro del espacio el director de cine se presenta más bien como un artista plástico. Esta visión se muestra a través de las imágenes de sus películas y en las fotografías tomadas durante los rodajes. En esas escenas, Tarkovsky ejerce un control absoluto del trabajo, creando una atmósfera única que envolvía a todos los que participaban en ese proceso creativo.

La trayectoria de Tarkovsky como creador incluye también cortometrajes y documentales, obras radiofónicas y teatrales. En esta exposición se pueden ver fotografías que documentan sus largometrajes más importantes: La infancia de Iván, Andrei Rublev; Solaris y El espejo; Stalker, Nostalgia y Sacrificio. Una parte especial de esta exposición la ocupan las obras pictóricas elaboradas por el propio Tarkovsky. En ellas se percibe la capacidad que tenía para organizar el espacio más allá del plató de rodaje.  Su vida estuvo marcada por claroscuros: del reconocimiento internacional en importantes festivales de cine al sufrimiento por la enfermedad y el exilio durante sus últimos años de vida.