Le permite cubrir el 100% de sus nuevos desarrollos

CILSA, participada en un 51,5% por el Port de Barcelona y en un 48,5% por Merlin Properties, se encuentra inmersa en la última fase del proceso de crecimiento que inició en 2016 y que finalizará durante el próximo 2021 y donde habrá construido 10 nuevas naves logísticas en el formato llaves en mano que suman en su totalidad una superficie de 302.290 m2 de GLA tanto en la en la ZAL Port (Prat) como en la ZAL Port-Ciutat, de las cuales ya se han entregado 6, habiendo invertido para ello un total 167 millones de euros durante el periodo comprendido entre 2016 y 2021.

Todo ello configurará un Parque Logístico con más de 920.000 m2 de GLA de infraestructuras logísticas de última generación.

Con la firma de este préstamo con CaixaBank de hasta 20 millones de euros, la compañía se garantiza la totalidad de los fondos necesarios para acometer la totalidad de los proyectos de inversión comprometidos y gracias a la solidez del proyecto de CILSA, con flujos de caja garantizados a través de los contratos comerciales en vigor que suponen un backlog de 672 millones de euros, siendo por tanto esta financiación sin ningún recurso al accionista, demostrando una vez más la solidez del proyecto ZAL Port y del balance de la compañía.

Tras esta última financiación, la estructura de deuda alcanzaría un pico máximo de 160,4 millones de euros quedando distribuida con un 74% a tipo de interés fijo y un 26% a tipo de interés variable, con un calendario de amortización que llega hasta 2040 y con un coste medio de la deuda de 1,47%, situando el LTV (Loan to value) a finales de 2020 en el 43%.

Las previsiones para el 2020 es finalizar el curso con una deuda neta de 153 millones de euros lo que dejaría a la compañía en un ratio de deuda financiera neta vs Ebitda es de 5xEbitda y que pasaría a estar en el 1,93xEbitda a partir del 2023 momento en el que se produciría el primer desembolso a CaixaBank, gracias a la incorporación de todo el FCF de los nuevos proyectos en desarrollo, dato que muestra la capacidad financiera que dispone la compañía para hacer frente a su servicio de la deuda con los propios recursos que genera.