Andrés Contreras, profesor del IP CEU Andalucía

El coronavirus no solo ha tenido nefastas consecuencias sanitarias, sino que también ha destruido miles de puestos de trabajo. Los expertos vaticinan tiempos difíciles y señalan que esta crisis marcará un antes y un después, algo que ya puede constatarse en la implantación del teletrabajo en muchos casos –que se extiende más allá del confinamiento-, o en la apuesta de algunos profesionales por continuar formándose para hacer frente a los retos que se avecinan.

Andrés Contreras, profesor del área de Control y Finanzas del Executive Education en el Instituto de Posgrado CEU Andalucía, cree que también se debe reflexionar sobre nuevas formas de “crear empleo, ante esta situación. No basta con culpar al gobierno de turno, a la oposición, a los sindicatos o a los empresarios. Debemos asumir nuestra propia responsabilidad y ser conscientes de que en el momento en el que elijo un producto u otro, a la hora de consumir, estoy decidiendo dónde crear empleo –según su lugar de origen- de forma indirecta”.

“En un mundo globalizado como el actual -insiste- el empleo se crea solamente si es necesario crear riqueza. Es decir, si precisamos fabricar determinados bienes o servicios que nos aporten valor. Y, a fecha de hoy, no se ha descubierto otra forma de crear riqueza que no sea a través de la “empresa”, por lo que, si queremos generar riqueza, empleo, no hay otra alternativa posible que no sea crear o hacer crecer las empresas existentes”.

Haciendo referencia a la costumbre que la sociedad tiene de “buscar culpabilidad ajena a nosotros”, explica que “es una especie de protección natural involuntaria que tiene como objetivo proteger nuestra autoestima. Todo análisis que pretenda encontrar las causas de un problema, tiende a ser abordado con una serie de prejuicios que nos hace buscar los orígenes del mismo muy lejos de nosotros mismos”.

Por eso, señala que, “con independencia de la responsabilidad de los poderes políticos, económicos, sindicales y sociales, cabe realizar una pregunta inmediata: ¿Yo puedo influir con mis decisiones dónde se crea empleo? ¿Yo puedo crear empleo siendo solo un consumidor? Y la respuesta es todavía más inmediata: Sí, tú eres una parte fundamental del sistema”.