Contará con un presupuesto inicial de 730.000 euros

Mientras los equipos de rescate de Cáritas Mozambique organizan en las zonas afectadas las primeras operaciones de respuesta a la emergencia causada por el ciclón “Idai” y proceden a la evaluación de necesidades más urgentes, Cáritas Internationalis acaba de lanzar un primer llamamiento de emergencia (EA, Emergency Appeal) para organizar un plan de respuesta urgente a los damnificados que se encuentran en situación más precaria.

Dicho plan, que cuenta con un presupuesto inicial de 730.000 euros, prevé garantizar ayuda básica de emergencia a 27.500 personas (unos 5.500 hogares) durante los tres próximos meses en las diócesis de Beira, Quelimane y Chimoio.

Las necesidades más urgentes a las que Cáritas va a dar respuesta de forma prioritaria dentro de este plan de emergencia son el suministro de agua potable y alimentos, la distribución de material de refugio y ropa de abrigo, y garantizar unas condiciones de saneamiento e higiene básicas que permitan prevenir uno de los mayores riesgos sanitarios a los que se enfrenta la población de las zona siniestradas, como son los brotes de cólera, malaria y disentería.

En un breve informe remitido a Cáritas Española, el obispo de Nacala y presidente de Cáritas Mozambique, el mercedario español Alberto Vera, asegura que “todavía hay algunas zonas afectadas de difícil acceso, que desde el aire se ven inundadas”. “Los muertos oficiales son 447 y los afectados por el ciclón en Mozambique unos 800.000. En los centros de acogida ya hay unas 130.000 personas”, añade.

El presidente de Cáritas Mozambique señala que la organización “está trabajando en todos los sectores de los centros de acogida a través de las Caritas Diocesanas, con la colaboración directa de los sacerdotes, religiosos, catequistas, y voluntarios en los barrios afectados”. “Las pérdidas materiales son innumerables –describe monseñor Vera— y se calcula que serán necesarios más de 300 millones de dólares para recuperar las poblaciones que han quedado destruidas casi totalmente”.

Junto a este trabajo directo con los damnificados, los equipos de Caritas Mozambique están procediendo a la identificación de necesidades, si bien el acceso a las zonas afectadas sigue siendo muy limitado, por lo que será complicado elaborar una diagnosis global de la situación con la urgencia necesaria. Actualmente, Cáritas Mozambique cuenta con varios equipos permanentes en terreno: dos técnicos en Beira y Quelimane, otros cinco en Beira, cuatro en Chimoio, dos en Tete, cuatro en Quelimane y dos en Lichinga. Todo el trabajo de respuesta a la emergencia de las organizaciones humanitarias está siendo coordinado por el Gobierno de Mozambique, tanto a nivel nacional como provincial y local.

De acuerdo con el primer balance oficial de daños materiales (con datos aportados por OCHA, Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), se calcula que hay más de 36.000 viviendas totalmente destruidas y otras 80.000 afectadas en mayor o menor grado.

El número de hectáreas de terreno que han quedado anegadas bajo las aguas ascienden a 500.000, lo que significa que todo el ciclo productivo agrario se ha visto alterado por el paso del ciclón. A ello se añade la pérdida de las cosechas almacenadas y la imposibilidad de sembrar nuevas cosechas a corto plazo debido a las inundaciones. Otro reto sanitario importante es el de la salud materno-infantil, dado que se estima que aproximadamente 75.000 mujeres afectadas por el ciclón están embarazadas y darán a luz en los próximos seis meses.