Con motivo de su centenario, la Organización Internacional del Trabajo ha lanzado la campaña “Uno cada uno”, en la que anima a que cada Estado miembro se adhiera a al menos uno de sus convenios durante este año.

– Desde la creación de la Organización Internacional del Trabajo en 1919, sus normas laborales han mejorado la vida de millones de personas.

La eliminación del trabajo forzoso y del trabajo infantil, los derechos de la gente de mar y la promoción de la igualdad de género son algunos de los temas que se incluyen en los 189 convenios  y 205 recomendaciones  que han sido adoptados por los Estados miembros a lo largo de los últimos 100 años y que constituyen la piedra angular de la Organización y su mandato.

Sin embargo, el mundo del trabajo aún enfrenta serios problemas y, frente a los nuevos desafíos planteados por la globalización y las actividades transfronterizas, las normas internacionales son más necesarias que nunca.

Por este motivo, para celebrar su centenario, la OIT exhorta a sus 187 Estados miembros  a ratificar al menos un convenio o un protocolo  en 2019.

“La ratificación de las normas internacionales del trabajo y su plena aplicación terminarán por mejorar los medios de subsistencia de millones de trabajadores que hoy día, como hace 100 años, enfrentan grandes dificultades”, declara Corinne Vargha, directora del Departamento de normas internacionales del trabajo.

Vargha conecta ese cumplimiento de las normas laborales con el imperativo de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible de “no dejar a nadie a atrás”.

Seguir en tiempo real, los convenios firmados por cada país

Para medir los progresos en la realización de este objetivo, la OIT mantendrá un registro de todas las ratificaciones de 2019 en tiempo real. Más de 30 Estados ya han dado un primer paso al firmar un convenio o un protocolo en 2019 o al ratificar instrumentos que entrarán en vigor este año.

“Nuestra campaña ‘Uno cada uno’, dirigida a incrementar el número de ratificaciones, debería en última instancia ayudar a todas las personas que todavía no se benefician de un tratamiento justo en el trabajo, de unos ingresos garantizados o del derecho a organizarse”, explica Tim De Meyer, Asesor principal sobre política normativa.

Los convenios de la Organización Internacional del Trabajo son negociados por los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores. Estos convenios se dividen en tres categorías:

  • Los convenios fundamentales que abarcan el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la discriminación en el trabajo, el derecho de asociación y la negociación colectiva;
  • Los convenios de gobernanza que fortalecen el diálogo social, la inspección del trabajo y las políticas a favor del empleo pleno, productivo y elegido en libertad;
  • Los convenios técnicos, que abarcan una diversidad de temas e incluyen ciertas categorías particulares de trabajadores, los salarios mínimos, las pensiones y la seguridad y la salud en el trabajo.

En estos últimos cien años, la implementación de las normas internacionales del trabajo ha aportado cambios positivos a una gran variedad de cuestiones.

Por ejemplo, los convenios sobre el trabajo infantil han contribuido a la reducción del número de niños víctimas del trabajo infantil de 246 millones de niños en el año 2000 a 152 millones en 2016.

Además, los convenios sobre el tiempo de trabajo han establecido límites a las horas de trabajo y a la duración semanal del trabajo; y el Convenio sobre el trabajo marítimo, que actualmente cubre 90 por ciento del arqueo bruto de la flota mercante mundial, ha mejorado las condiciones de trabajo de muchos marineros.