La caída de Facebook durante 90 minutos el pasado martes afectó a más de 7.500 webs que dependen de servidores de esta compañía. Según Dynatrace, líder en aplicaciones de gestión del rendimiento (APM), el apagón no se debió a un ciberataque, como se insinuó en otras redes sociales, se produjo por un cambio en la configuración realizado por Facebook y que no funcionó, como posteriormente ha confesado la compañía.

 

facebookLos miles de sitios afectados por la caída de la red social sufrieron una ralentización de sus operaciones o falta de respuesta durante hora y media. Por su parte, los usuarios de Facebook no pudieron acceder a ninguno de sus servicios, según ha confirmado Dynatrace. Esta empresa recoge información de decenas de miles de usuarios de todo el mundo y analiza periódicamente los tiempos de respuesta a requerimientos, lo que le permite crear informes precisos sobre el rendimiento de las aplicaciones desde el punto de vista de los usuarios.

 

El fallo, que afectó también a Instagram, mantuvo sin servicio a ambas redes y afectó a 29 localizaciones geográficas en las que Facebook dispone de servidores. Según Dynatrace, los retrasos comenzaron siendo breves, pero posteriormente llegaron a los 39 segundos antes de que el usuario recibiera un mensaje diciendo “servidor no disponible”. Para las tiendas que utilizan el servicio de Facebook, el incidente tuvo graves consecuencias si tenemos en cuenta que, según datos de la compañía, un retraso de más de tres segundos en la carga de una página puede suponer su abandono o la huida a la competencia.

 

Uno de los mayores perjuicios, como la tienda de Nike, fue que el usuario desconocía la responsabilidad de Facebook en los problemas. En muchos casos las webs de las tiendas estaban disponibles, pero los usuarios no podían interactuar con ellas hasta que el enlace de la red social se restauró.

 

Para Dynatrace, este hecho demuestra la vulnerabilidad de las empresas que dependen de enlaces de terceros a sus sitios web. En cualquier caso, hay que señalar que Facebook ha tenido un fuerte historial de fiabilidad y recordar que su última interrupción importante fue hace cinco años y duró 2,5 horas. Estas ocasiones son aprovechadas por otras redes sociales como trampolín para comentar la situación. Por ejemplo, Twitter generó rápidamente el hashtag, #facebookdown.