La primera ministra británica, Theresa May, ha apelado a la unidad nacional del Reino Unido en la primera jornada del debate parlamentario sobre el acuerdo con Bruselas para el Brexit.

Más allá de su habitual defensa de los beneficios del “mejor acuerdo posible para el país”, May ha reconocido la profunda división parlamentaria en estos momentos entre los partidarios de un Brexit duro, de un Brexit Suave o de permanecer en la Unión Europea, pero ha alertado de que celebrar “un segundo referéndum [una de las opciones posibles] agravaría las divisiones” y solo serviría para prolongar el debate durante años.

Los grupos políticos han recibido su mensaje con sorna y cierto escepticismo, sobre todo tras el dictamen de un abogado general europeo que ha abierto la puerta a que el Reino Unido pueda revocar el Brexit al revertir el artículo 50 del Tratado de Lisboa y después de que el Gobierno haya sido acusado de desacato por primera vez en la historia por no publicar el informe legal completo sobre las consecuencias del divorcio.