El presidente del país, Jair Bolsonaro, ha ordenado el despliegue de las fuerzas armadas tanto en las reservas naturales, como en las tierras indígenas y en las zonas fronterizas.

Bolsonaro había llegado a criticar la reacción de otras naciones, insistiendo en que los incendios forestales “no pueden ser utilizados como pretexto” para imponer sanciones disciplinarias. Países como Francia o Irlanda habían amenazado con no ratificar el acuerdo comercial entre Europa y Mercosur si Brasil no se esforzaba en combatir las llamas en el Amazonas. El ministro de Hacienda de Finlandia había planteado la opción de prohibir las importaciones de carne de vacuno brasileña…

El presidente francés había planteado tratar esta cuestión en la reunión del G7 en Biarritz. Y en la misma línea, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que los incendios que devastan la Amazonía constituyen una “situación urgente” que debe ser debatida este fin de semana en Francia durante la cumbre del G7.

Por su parte, la Comisión Europea, a través de la portavoz Mina Andreeva, ha expresado su profunda preocupación: “El Amazonas es la selva tropical más grande del mundo y contiene una décima parte de las especies. Por eso acogemos con satisfacción la intención del Macron de debatir esta cuestión en la reunión del G7. La emergencia está justificada.”