La extradición del condenado fue autorizada a mediados de agosto por la Sala Segunda del Tribunal Supremo de Brasil y estaba a la espera de ser confirmada

García Juliá fue condenado a 193 años de prisión por cinco delitos de asesinatos consumados y cuatro frustrados al irrumpir en un despacho de abogados laboristas de Comisiones Obreras y abrir fuego contra los presentes.

En 1991 se le concedió la libertad provisional y se le otorgó la autorización de salida de España para aceptar una oferta de trabajo en Paraguay, donde no cumplió con su obligación de presentarse mensualmente en la Embajada de España ubicada en aquel país. En 1996 fue detenido en Bolivia por un delito de tráfico de estupefacientes y condenado a seis años de prisión, pero consiguió fugarse al aprovechar un beneficio penitenciario y mantenerse desaparecido durante los siguientes 20 años, hasta que en 2018 fue arrestado definitivamente en Brasil, donde vivía con identidad venezolana falsa, trabajando como conductor en una empresa de VTC.

García Juliá, nacido en el año 1955, fue condenado el día 29 de febrero de 1980 por la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a 193 años de prisión como autor material de cinco delitos de asesinatos consumados y cuatro frustrados. Sobre las 22:30 horas del día 24 de enero de 1977, García Juliá y otras dos personas irrumpieron en un despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras, situado en el número 55 de la calle Atocha de Madrid. Allí abrieron fuego contra los presentes con pistolas de calibre 9 mm parabellum. Los autores de la denominada “matanza de Atocha de 1977” pertenecían, según la sentencia, a un “grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España”.