El primer ministro británico, Boris Johnson, ha admitido este viernes que el Reino Unido se encamina a un Brexit sin acuerdo en diez semanas a menos que haya un cambio “fundamental” en la posición de la Unión Europea.

En una declaración televisada, el jefe del Gobierno se ha referido a “una solución australiana” con el grupo comunitario, lo que significa que no se cerraría un pacto y las relaciones pasarían a regirse por las normas generales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, ha afirmado que los Veintisiete siguen trabajando para lograr un acuerdo, “pero no a cualquier precio”, según ha manifestado en un mensaje en su cuenta de Twitter. 

“Como planeamos, nuestro equipo negociador irá a Londres la próxima semana para intensificar las negociaciones”, concluye Von der Leyen.