Miles de personas volvieron este miércoles a tomar las calles de las principales ciudades de Birmania en una nueva jornada de protesta contra el golpe de Estado de la junta militar y contra la violencia policial que ha costado tres muertes, incluido un menor.

En Rangún, la ciudad más poblada del país, la manifestación más concurrida fue la de los grupos étnicos minoritarios, que además de exigir el fin del régimen militar y la liberación de los presos políticos, piden una república federal y el fin de la constitución vigente, aprobada en 2008. Algunos de estos grupos, especialmente los rohinyá, sufrían ya una fuerte discriminación durante el sistema democrático en pie en los últimos diez años.

Otro de los puntos calientes de las protestas en la urbe fueron algunas embajadas, especialmente la de Indonesia, frente a la que por segundo día consecutivo centenares de personas se manifestaron para pedir que no se reconozca como gobierno legítimo a la nueva junta militar.