La transformación digital en la que nos hallamos inmersos en los últimos años no tiene visos de concluir. La rapidez con la que fluye y nos obliga a evolucionar y adaptarnos no tiene precedentes. De hecho, los cambios que vamos a vivir en los próximos cinco años van a ser mucho más disruptivos que los que hemos vivido hasta el momento. Este 2018 estará marcado en gran parte por el Internet de las Cosas (IoT), el Big Data y la inteligencia cognitiva. Todas ellas, como no puede ser de otra forma, asociadas a valores fundamentales e irrenunciables como la seguridad, la privacidad y la transparencia.

Y en el centro de esta transformación se encuentra Telefónica. Como recordaba hace escasas semanas nuestro presidente, José María Álvarez-Pallete, hemos llevado a cabo un proceso de digitalización ambicioso, centrado en el cliente, que deja a la compañía preparada para afrontar la nueva ola tecnológica. Hemos demostrado que somos pioneros y que la dirección marcada es la correcta.

En este sentido, somos pioneros trabajando en Big Data al ser de las primeras telcos en descubrir y en utilizar el valor de los datos. Desde Telefónica creemos que el Big Data ayuda a mejorar la vida de las personas. El potencial del análisis de los datos para tener un impacto positivo en el mundo es inmenso, con la premisa de mantenerse totalmente anonimizados, agregados y preservando siempre la privacidad de las personas.

Desde 2013, trabajamos en diferentes productos de Big Data destinados a ayudar a otras empresas a tomar el camino de la transformación digital. Y en 2016 lanzamos LUCA, la unidad de datos de Telefónica para unificar todos nuestros servicios (conocimiento en Inteligencia Artificial, Ingeniería de Datos, Ciencia de Datos e Infraestructura…).

La ubicuidad de la tecnología, una tecnología que está conectada, genera cantidades ingentes de datos que, al ser analizados, permiten establecer patrones de comportamiento (tanto a nivel individual como agregado) y modelos predictivos de ciudades, regiones o incluso países enteros, lo que abre un gran abanico de posibilidades para la mejora de nuestra experiencia cuando interaccionamos con la tecnología, la evolución de productos y la creación de nuevos servicios personalizados y realmente relevantes.

En Andalucía ya estamos utilizando el Big Data en diferentes campos como pueden ser el turismo, la agricultura o el deporte, y siempre con el objetivo de ofrecer una experiencia mejorada y personalizada, así como el incremento de la eficiencia de las operaciones que se realizan.

Por su impacto en la economía, el empleo y la innovación, el Big Data está ya en la agenda de los Gobiernos; incluso hay un consorcio público privado, cPPP, para integrar a todos los actores en Europa, porque hace falta una estrategia conjunta para ser competitivos en el espectro mundial (se habla ya de una “brecha del Big Data”).

También plantea múltiples retos: de almacenamiento, de gestión, cuestiones éticas y legales, de financiación, negocio versus privacidad… El Big Data genera un gran poder pero, a la vez, conlleva una gran responsabilidad.

Estamos convencidos de su incalculable valor, pero también de la necesaria gestión responsable. Y, para ello trabajamos, para que evolución y seguridad vayan de la mano en esta revolución digital.

María Jesús Almazor

Directora del Territorio Sur de Telefónica España