La palabra es expresión material de una idea y en esta idea radica el comienzo de nuestro conocimiento del mundo. (Platón).

 

En el Preámbulo de esta 23ª edición (la primera se remonta a 1726, entonces conocida como Diccionario de autoridades) se detallan los numerosos cambios y mejoras en la presentación de los artículos y en el tratamiento lexicográfico de ciertas cuestiones. Como consecuencia del constante proceso de revisión, se producen siempre un número variable de entradas y salidas. Para los aficionados a los datos, digamos que la presente edición ofrece ahora, frente a las 88.431 de la anterior,  93.111 entradas, con un total de 195.439 acepciones, habiéndose introducido cerca de 140.000 enmiendas que afectan a unos 49.000 artículos, todo ello fruto de una labor ingente que queda plasmada en otras publicaciones tales como el Diccionario del estudiante, el Panhispánico de dudas o la Nueva gramática de la lengua española.

 

Miguel-Fernandez-de-los-RonderosY en cuanto a la acusación, absolutamente infundada, de inmovilismo o de vivir de espaldas a la realidad, nunca ha sido mayor la fluidez de comunicación entre la Academia y la sociedad a la que su diccionario va dirigido. Por diversos cauces recibe la corporación ciertas palabras o  acepciones que, en el sentir de algunos, reflejan realidades sociales que se consideran superadas, o resultan hirientes para determinadas sensibilidades. La corporación examina con cuidado todos los casos que se le plantean, procura aquilatar al máximo las definiciones para que no resulten gratuitamente sesgadas u ofensivas, pero no siempre puede atender a algunas propuestas de supresión, pues los sentidos implicados han estado hasta hace poco o siguen estando perfectamente vigentes en la comunidad social. Naturalmente, al plasmarlas en un diccionario el lexicógrafo está haciendo un ejercicio de veracidad, está reflejando usos lingüísticos efectivos, pero ni está incitando a nadie a ninguna descalificación ni presta su aquiescencia a las creencias o percepciones correspondientes. Se diría que existe la ingenua pretensión de que el diccionario pueda utilizarse para alterar la realidad. Mas lo cierto –continúa el Preámbulo- es que la realidad cambia o deja de hacerlo en función de sus propios condicionamientos y de su dinámica interna; cuando cambia, se va modificando también, a su propio ritmo, la lengua que es reflejo de ella; y es finalmente el diccionario –en la culminación del proceso, no como su desencadenante- el que en su debido momento ha de reflejar los cambios.

 

Estas explicaciones vienen a propósito de la iracundia mostrada por algunos ciudadanos, indignados por la inclusión de determinadas acepciones que, en virtud de la sacrosanta ‘corrección político-social’, no deberían haberse incluido, algo que en términos reales supondría, ni más ni menos, que una censura encubierta. Olvidan (o ignoran) los tales indignados que un diccionario no es un texto literario novelado en el que el autor plasma su visión personal y, por consiguiente, subjetiva de los personajes, por lo que esta exigencia de censura previa conduciría, en palabras de un ilustre  académico, a «redactar un diccionario seráfico».

 

En lo que respecta a la admisión de neologismos procedentes de una lengua extranjera –uno de los temas más controvertidos- el DRAE se hace eco de su aportación al patrimonio léxico incorporándolos mediante métodos diversos, uno de los cuales consiste en ‘españolizar’ las palabras: balotaje (ballotage), básquet  (basket), bluf (bluff), baipás (bypass), bróker (broker), bumerán (boomerang), caché (cachet), espray (spray), suflé (soufflé), chatear (chat), chequear/chequeo (check), estand (stand), esprint (sprint), hándicap (handicap), hooligan (hoolligan), récord (record), tuit (tweet), o bien conservar su grafía original: boom, birdie, bogey, boutade, boutique, byte, chance, chic, collage, copyright, footing, grill, hacker, hall, hobby, holding, input, light, output, lifting, lobby, self-service, shock, show, sketchstanding, hardware, sofware, overbooking, playback, sex symbol, sponsor (cuya supresión había sido propuesta), sport, spot, squash, stock, tour, tweet… En cuanto a los extranjerismos no admitidos -un tema siempre polémico- serán tema de un próximo comentario.

 

Miguel Fernández de los Ronderos