En un comunicado conjunto de los ministros de Exteriores de esos tres países y de la Alta Representante comunitaria, los firmantes dijeron sentirse “profundamente preocupados” por la instalación de centrifugadoras avanzadas en la planta de Natanz, en Irán. Así lo puso de manifiesto, indicaron, la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) en su informe del pasado día 8.

Para Francia, Reino Unido, Alemania y la Comisión, existe “un riesgo” de que el tratado adoptado en 2015 se rompa “bajo la presión de las sanciones impuestas por los Estados Unidos desde mayo de 2018 y tras la decisión de Irán de no adoptar algunas de las disposiciones esenciales del acuerdo”.

Los cuatro firmantes están convencidos de la necesidad de afrontar “esfuerzos diplomáticos” para destensar la situación y retomar el diálogo.
París, Londres, Berlín y Bruselas reiteraron su apoyo al acuerdo de 2015, al tiempo que lanzaron un llamamiento a Irán a no continuar con las actividades nucleares contrarias al mismo.