Al menos 54 personas han sido detenidas y 182 han resultado heridas, según los datos facilitados por el Sistema de Emergencias Médicas (SEM), después de que el centro de la ciudad se convirtiera, por quinta jornada consecutiva, en el escenario de una batalla campal entre manifestantes violentos y fuerzas de seguridad.

En los altercados han resultado heridos al menos siete agentes de policía, según la Policía Nacional, uno de ellos “gravemente”, tal como ha confirmado el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

A las cinco de la tarde, grupos radicales organizados se distribuyeron para montar barricadas, a las que prendieron fuego, y empezaron a arrojar cristales, piedras, cohetes pirotécnicos, bolas de acero y hasta un semáforo a los agentes. La Policía tuvo que lanzar botes de humo y pelotas de goma para desplazar a los radicales, que iban con la cara tapada, y así pudieran entrar los camiones de bomberos a apagar los contenedores ardiendo.

Las protestas acarrean también costes económicos que, si bien no son fáciles de precisar, empiezan a salir a la luz.

La industria, que enfrenta graves turbulencias macroeconómicas desde hace ya más de un año, lidiará también con las consecuencias de la violencia desatada durante los últimos días. La planta de Seat en Martorell suspendió su actividad ayer viernes ante la “huelga” convocada por el independentismo. Una decisión así implica dejar de producir unos 3.500 vehículos. Seat no es un caso aislado: algo similar ocurre en otras factorías que también están frenando su actividad.

En los distritos más afectados por las protestas, numerosos locales de restauración apostaron por echar la persiana y esperar a que la situación mejore. Las patronales del sector textil temen que el clima de violencia perjudique notablemente las ventas de sus establecimientos.

La Federación de los transportistas estima que las protestas violentas reducen su cifra de negocio por un monto de 25 millones de euros diarios.

Cae la actividad en el aeropuerto de Barcelona. Ya el pasado día 14, la toma de El Prat por parte de diversos colectivos separatistas obligó a cancelar alrededor de 100 vuelos, la décima parte del total previsto para la jornada.  Y es sólo un ejemplo.