La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó este martes a las partes en conflicto en Etiopía, el Gobierno nacional y las autoridades regionales de Tigray, a dar órdenes “claras e inequívocas” a sus fuerzas para que protejan a la población civil de los efectos de las hostilidades.

En un comunicado emitido por su Oficina, Bachellet destacó que el discurso agresivo que emplean ambas partes es “sumamente provocativo” y que pone en riesgo la vida de unos civiles “vulnerables y asustados”.

“Temo que esa retórica dé lugar a nuevas violaciones del derecho internacional humanitario”, añadió, a la vez que expresó su inquietud ante las noticias de una fuerte acumulación de tanques y artillería en los alrededores de Mekelle, la capital de la provincia de Tigray, que se produjo tras el ultimátum gubernamental que da 72 horas a las autoridades regionales para rendirse.

 “Esa oratoria sugiere posibles violaciones de los principios básicos de distinción, proporcionalidad y precaución“, destacó la Alta Comisionada.

Ante las acusaciones de que el Frente de Liberación del Popular de Tigray se estaría posicionando entre civiles, Bachelet declaró que, de acuerdo con el derecho internacional, las partes en conflicto deben tomar todas las medidas posibles para proteger a la población civil bajo su control de los efectos de los ataques, en particular evitando, en la medida de lo posible, la ubicación de objetivos militares en zonas densamente pobladas.

“Sin embargo, esto no da carta blanca al Estado etíope carta blanca para responder con el uso de la artillería en zonas densamente pobladas. Recuerdo a todas las partes en el conflicto que la obligación de respetar el derecho internacional no está condicionada al comportamiento de la otra parte. Todas las partes en el conflicto están obligadas a respetar el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos, según corresponda. La protección de los civiles es primordial”, sentenció.

Bachelet también manifestó su profunda preocupación por el continuo bloqueo de las comunicaciones que sufre la provincia de Tigray. Los cortes dificultan la comunicación de los civiles con sus familias y el control de la situación humanitaria y de derechos humanos por parte de las Naciones Unidas.

Al mismo tiempo, continúan apareciendo informaciones de arrestos y detenciones arbitrarias, asesinatos, así como de discriminación y estigmatización de la etnia Tigray. Desde el 7 de noviembre han huido más de 40.000 personas de la provincia.

“Ruego a todas las partes que respondan positivamente a los intentos de diálogo y a garantizar el acceso sin restricciones de la asistencia humanitaria a quienes la necesitan tan desesperadamente, así como la protección y la seguridad de los trabajadores humanitarios”, dijo la Alta Comisionada.