Además, señala el fracaso del Consejo de Seguridad y sus cinco miembros permanentes de ponerse de acuerdo para usar su poder e influencia en detener los combates y las matanzas

 – La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet,  ha dado nuevamente la voz de alarma este viernes por la indiferencia internacional ante la serie de bombardeos que están matando un buen número de civiles en la región de Idlib y otras partes del noroeste de Siria.

“A pesar de los reiterados llamamientos de las Naciones Unidas para respetar el principio de precaución y distinción en la conducción de las hostilidades, esta última campaña implacable de ataques aéreos del Gobierno y sus aliados ha seguido afectando a instalaciones médicas, escuelas y otras infraestructuras civiles, como mercados y panaderías”, dijo Bachelet, añadiendo que “estos son objetivos civiles, y parece muy improbable, dado el patrón persistente de tales ataques, que todos estén siendo bombardeados por accidente”.

Tan solo en los últimos diez días, los bombardeos de al menos diez lugares diferentes, ocho en Idlib y dos en la zona rural de Alepo, han causado la muerte de 103 civiles, incluidos 26 niños. Tres de los ataques tuvieron lugar el miércoles 25 de julio. Desde hace tres meses el número de víctimas mortales civiles asciende a 450.

Bachelet dijo que le preocupaba que la continua carnicería en Siria “ya no esté en el radar internacional“. La Alta Comisionada recordó que “los ataques intencionales contra civiles son crímenes de guerra, y aquellos que los han ordenado o ejecutado son responsables penalmente de sus acciones”.

Parálisis del Consejo de Seguridad

“Varios cientos de miles de niños, mujeres y hombres han sido asesinados en Siria desde 2011. Tantos que ya ni siquiera es posible dar una estimación creíble. Durante los primeros años de este conflicto mortífero, cuando las víctimas fueron decenas, luego cientos, luego miles, el mundo mostró una considerable preocupación por lo que estaba sucediendo. Ahora, los ataques aéreos matan y mutilan a un número significativo de civiles varias veces a la semana, y la respuesta parece ser encogerse de hombros, con un Consejo de Seguridad paralizado por el fracaso persistente de sus cinco miembros permanentes en aceptar usar su poder e influencia para detener la contienda y las matanzas de una vez por todas”, dijo Bachelet.

Y añadió: “Este es un fracaso del liderazgo por parte de las naciones más poderosas del mundo, lo que resulta en una tragedia en una escala tan vasta que parece que ya no podemos relacionarnos con eso”.

El cese de las hostilidades es esencial

Ante esta situación, pidió a las partes influyentes y a las que acordaron reducir las hostilidades a detener la actual campaña militar y dialogar en una mesa de negociación.

“A pesar de ser el objeto de un acuerdo para la distensión en 2017 y de otro acuerdo para crear una zona desmilitarizada en 2018, Idlib y las áreas circundantes están presenciando una grave escalada militar con graves consecuencias humanitarias y para los derechos humanos de los millones de civiles que intentan sobrevivir allí”, dijo Bachelet. “Es esencial que haya un cese de las hostilidades para dar un espacio en el que las negociaciones políticas puedan respirar. La alternativa es simplemente más muerte y destrucción sin sentido en una guerra sin fin”.

El personal de la Oficina de la Alta Comisionada continúa recopilando información sobre tres ataques recientes, en los que murieron al menos 11 víctimas civiles y que fueron perpetrados por grupos armados no estatales en áreas controladas por el Gobierno, en el barrio de Hama de la ciudad de Masyaf en 21 de julio, y en los de al-Hamadaniya y al-Jamiliya en la de Aleppo los días 22 y 24 de julio.