Realizado por un equipo internacional de investigadores de 13 países de África, Asia, Australasia, Europa, Norteamérica y Sudamérica

Un estudio internacional con participación de la Estación Biológica de Doñana (EBD), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla, advierte que se requieren medidas urgentes para prevenir, detectar y controlar a las especies invasoras, que ya sobrepasan las 18.000 en todo el mundo, a nivel local y global, El estudio, recientemente publicado en Biological Reviews, es parte de la iniciativa “Advertencia de los científicos del mundo a la humanidad: un segundo aviso” (World scientists’ warning to humanity: a second notice), que pide un cambio urgente en las relaciones entre los seres humanos y la Tierra.

Las especies exóticas son plantas, animales y microbios introducidos por los seres humanos de forma accidental o intencionada, en un área en la que de forma natural esas especies no habrían llegado. Muchos de estos organismos prosperan extendiéndose muy rápidamente y causando daños en el ambiente, la economía y la salud humana.

Montserrat Vilà, profesora de investigación del CSIC en la EBD y coautora del estudio, enfatiza que los impactos de las invasiones biológicas no se limitan únicamente al medio ambiente, plantas y animales exóticos, sino a impactos en la salud pública, producidos por microorganismos patógenos. Además, Vilà asegura que la pandemia del coronavirus vivida en la actualidad es un caso ilustrativo brutal de la expansión e impacto de un organismo exótico, por lo que la bioseguridad debería ser una prioridad nacional.

Los investigadores aseguran que el origen de estas invasiones biológicas reside en el aumento en el número y la variedad de vías de entrada por las que las especies se introducen. El tráfico de estas especies exóticas ha aumentado de manera que han aparecido nuevas vías, destacando el comercio en línea de mascotas exóticas y el transporte de especies a través de océanos como polizones en materiales de plástico.

Además, el estudio muestra cómo otros factores ambientales, como el cambio climático, los cambios del uso del paisaje junto con el comercio internacional están exacerbando los impactos de las invasiones biológicas. Las especies que han sido transportadas pueden prosperar en nuevas regiones debido a las variaciones de la temperatura producto del cambio climático. Asegura el estudio que la apertura permanente del Océano Ártico por el calentamiento global está permitiendo el movimiento de especies marinas entre los océanos Atlántico y Pacífico, al igual que ha ocurrido durante décadas entre el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo a través del canal de Suez

Los autores de este artículo enfatizan que las invasiones biológicas pueden ser manejadas y mitigadas. Señalan enfoques que están funcionando en todo el mundo y también hacen recomendaciones específicas para mejorar la gestión de estas especies.

Un ejemplo es el caso de Nueva Zelanda, que ha conseguido, mediante la introducción de controles fronterizos más estrictos, incluyendo máquinas de rayos X y perros detectores, disminuir progresivamente la tasa de entrada de hongos fitopatógenos.

Por su parte, el autor principal del artículo, el profesor Petr Pyšek de la Academia Checa de Ciencias y la Universidad Charles en Praga, afirma que “a medida que aumenta nuestro conocimiento sobre las especies exóticas invasoras, los problemas asociados con las invasiones biológicas se vuelven más claros. Las amenazas que representan para nuestro medio ambiente, nuestras economías y nuestra salud son muy graves y van a peor. Los responsables políticos y el público deben priorizar las acciones para detener las invasiones y sus impactos”.

La escala del problema

Un análisis reciente de las extinciones globales en la base de datos de la Lista Roja de la La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) UICN reveló que las especies exóticas contribuyeron al 25 por ciento de las extinciones de plantas y al 33 por ciento de las extinciones de animales terrestres y de agua dulce. Otro apunte relevante es que algunas de las especies consideradas más invasoras en el mundo son transmisoras o reservorios de patógenos que pueden causar enfermedades tanto en animales domésticos como en humanos. Mientras tanto, las pérdidas ambientales anuales causadas por especies introducidas en los Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Sudáfrica, India y Brasil se han calculado en más de 89 mil millones de euros.

Desde 1992, la importancia de tomar medidas contra las especies exóticas invasoras a nivel mundial ha sido ampliamente reconocida (Millennium Ecosystem Assessment, 2005). El reciente informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental de Política Científica sobre Servicios de Biodiversidad y Ecosistemas (IPBES), ha clasificado a las especies exóticas invasoras en el quinto lugar entre las causas directas de los cambios que sufre la naturaleza por detrás de los impactos debidos a los cambios en el uso del suelo, la explotación directa de organismos, el cambio climático y la contaminación de los ecosistemas.