Cuando en 1984 leí la homónima novela de George Orwell, yo tenía 22 años. El futuro siempre me había intrigado a la vez que me costaba imaginar cómo se tangibilizaría, cómo se plasmaría en la realidad cotidiana. La influencia que yo tenía por aquel entonces era, por un lado, de las novelas tanto de Julio Verne como de Isaac Asimov con su trilogía Fundación y, por otro lado, la que venía del mundo del cine, Fahrenheit 451 de François Truffaut (1966), 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick y El planeta de los simios de Franklin J. Schaffner (1968), Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg y Star Wars de George Lucas (1977), Blade Runner de Ridley Scott y E.T. de Spielberg (1982). Sé que en TV se emitió la serie Star Trek, pero por motivos que sería prolijo detallar y que a la postre no fue tan negativo, en mi casa no tuvimos televisión hasta entrado el año 1976.

Está claro que la distopía ocupaba un lugar privilegiado en mi proyección del futuro, pero en ningún momento llegué a pensar que la realidad superaría a la ficción de la manera en que lo está haciendo en la actualidad.

De esta realidad, el reconocimiento facial, que siempre ha sido uno de los elementos destacados de la ciencia ficción, está a la orden del día como por ejemplo el Face Id del Iphone X. Hasta aquí bien, pero cuando vemos alguno de los usos que se está haciendo de semejante tecnología se le ponen a uno los pelos de punta. Así, cuentan que una escuela en China monitoriza a sus estudiantes con tecnología de reconocimiento facial. La tecnología escanea las aulas de la escuela nº11 de secundaria de Hangzhou cada 30 segundos y registra las expresiones faciales de los estudiantes, clasificándolos en alegres, enojados, temerosos, confundidos o molestos. El sistema también registra las acciones de los alumnos como escribir, leer, levantar una mano y quedarse dormidos en el pupitre. El “sistema inteligente de gestión del comportamiento en el aula” (miedo me da el nombre), según Global Times(1), también registra la asistencia de los estudiantes y las caras de los alumnos se utilizan para pagar los almuerzos en la cafetería y pedir prestados libros de la biblioteca. El subdirector de la escuela dijo que la privacidad de los estudiantes está protegida porque la tecnología no conserva imágenes reales del aula y almacena datos en un servidor local en lugar de en la nube. No sé que opinaría al respecto la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

Sucede que el uso de esta tecnología está aumentando en China, donde se está utilizando para aumentar la eficiencia y mejorar la vigilancia. Las cámaras se usan para atrapar a carteristas, encontrar fugitivos, rastrear los lugares habituales de las personas e incluso predecir el delito antes de que suceda. ¿No te trae a la memoria otra película? En esta ocasión, Minority Report del año 2002 y cómo no también de Steven Spielberg. Se calcula que en China hay 180 millones de cámaras vigilando a sus ciudadanos (2).

Pues no se queda ahí, en China dan un paso más y el gobierno chino ha empezado a poner en marcha las primeras fases de su carnet por puntos de buen ciudadano. Desde el pasado 1 de mayo, a las personas que hayan cometido o cometan actos como difundir información falsa sobre terrorismo, hayan causado problemas en vuelos, usado billetes de transporte caducados o fumado en trenes, se les prohibirá usar trenes y aviones durante un año.

Estas medidas son solo el primer paso del plan del presidente Xi Jinping para construir un sistema de puntuación de buenos y malos ciudadanos a gran escala, basado en los hábitos sociales, de consumo, amistades y cumplimiento de los deberes económicos. La intención es que este sistema esté plenamente implementado en el 2020. ¿Cuánto tardará en implantarse en Europa?

Definitivamente, Orwell se quedó corto en sus predicciones.

Álvaro Vioque

Colaborador académico de ESADE

Socio de Aonia Nueva Educación

@AlvaroVioqueG

(1) Source: Global Times Published: 2018/5/16 17:53:42

http://www.globaltimes.cn/content/1102569.shtml

(2) http://www.lavanguardia.com/internacional/20180503/443196686690/china-puntuacion-ciudadanos-

delitos-sociales.html