Los osos polares, un símbolo del cambio climático, podrían estar casi extintos para fines de siglo

Un calor excepcional y prolongado en Siberia está provocando incendios devastadores en el Ártico por segundo año consecutivo, informó este viernes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

“Algunas partes de Siberia han vuelto a superar los 30 grados centígrados esta semana, una temperatura más cálida que en muchas partes de Florida, en Estados Unidos”, indicó la portavoz Claire Nullis en una conferencia virtual desde Ginebra.

La OMM además ha recibido informes sobre una rápida disminución de hielo marino a lo largo de la costa rusa.

Las temperaturas en Siberia han sido más de 5 ° C por encima del promedio de enero a junio, y en junio hasta 10 ° C por encima del promedio. En la ciudad rusa de Verkhoyansk se registró una temperatura de 38 ° C el 20 de junio, mientras que las temperaturas en algunas partes de Siberia nuevamente alcanzaron los 30 ° C la semana que comenzó el 19 de julio.

La portavoz explicó que este calor prolongado es resultado del bloqueo que ejerce un frente sobre el Ártico sumado a la persistente desviación hacia el norte de la corriente de chorro, que aporta aire más cálido a la región.

“Sin embargo, tal calor extremo hubiera sido casi imposible sin la influencia del cambio climático causado por el hombre, según el análisis de un equipo de climatólogos”, afirmó Nullis.

El Ártico se está calentando más del doble de rápido que el promedio mundial, impactando a las poblaciones y ecosistemas locales, lo que tiene repercusiones globales. “Lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico. Los polos influyen en el clima y las condiciones climáticas en las latitudes más bajas, donde viven cientos de millones de personas”, explicó la portavoz.

La OMM informó que, según expertos estadounidenses, la ola de calor siberiana de la primavera pasada aceleró la retirada de hielo a lo largo de la costa rusa ártica, en particular desde finales de junio, lo que redujo la extensión del hielo marino en los mares Laptev y Barents. Por el contrario, las otras áreas de los mares árticos parecen estar cerca del promedio registrado de 1981 a 2010 para esta época del año.

Por lo general la mayor parte del deshielo ocurre entre julio y septiembre, cuando se produce la extensión mínima anual del hielo marino. Hasta ahora, el menor registro fue el de septiembre de 2012.

Todos los conjuntos de datos de la OMM coinciden con una tendencia descendente a largo plazo en el hielo marino del Ártico. Se cree que esto afecta los patrones climáticos en otras partes del mundo, y se está investigando si está propiciando una corriente de chorro más débil, un fenómeno asociado con patrones de bloqueo como los que afectaron a Siberia este año.

Gracias a un fenómeno conocido como las “teleconexiones”, los cambios en los polos se observan en eventos climático en otras latitudes, incluido El Niño, donde el aire frío y seco llega a lugares de condiciones más cálidas y húmedas.

Además, la fusión del hielo y el descongelamiento del permafrost, que libera el gas metano de efecto invernadero, está teniendo un gran impacto en la infraestructura y los ecosistemas de toda la región.

Claire Nullis destacó una nueva investigación publicada en la revista Nature Climate Change, que apunta a las amenazas irreversibles para el ecosistema ártico. “Los osos polares, que como todos sabemos son un símbolo del cambio climático, podrían estar casi extintos para fines de siglo”, dijo.