En Funddatec, desde que a finales del 2015 decidimos alinearnos como socios a Pacto Mundial, nuestro objetivo es estar alerta sobre posibilidades de ayuda para el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, priorizando en colectivos desfavorecidos e infancia. Con la información que Pacto Mundial nos suministra de las Agencias de Naciones Unidas, fuimos conocedores de la alarmante subida de la obesidad infantil en España, ya que la Organización Mundial de la Salud en su informe del año 2017 avisaba sobre un importante incremento y las consecuencias que podía acarrear para la salud pública de nuestro país si no se tomaban medidas. Concienciados con el problema y conociendo la labor investigadora que al respecto llevaba a cabo la Fundación IHP, unimos nuestras fuerzas para dar forma al proyecto VAMOS, con el objetivo de poner en marcha tratamientos multidisciplinares, asequibles y bonificados para familias con escasos recursos económicos, para aportar nuestro grano de arena en la solución del problema de la obesidad y malnutrición infantil.

Al hablar de malnutrición es importante definir bien el término para evitar una interpretación parcial del mismo. Según la Organización Mundial de la salud (OMS), es el resultado de las carencias, los excesos o los desequilibrios de la ingesta de energía y/o nutrientes de una persona. Es decir, una persona puede estar malnutrida tanto por defecto como por exceso de aporte de alimentos y/o micronutrientes.

Es necesario considerar las dos caras de la malnutrición porque ambas pueden coexistir en una misma comunidad e, incluso, en una misma persona. A escala global, la misma OMS estima que la malnutrición por defecto o desnutrición afecta en mayor o menor grado a unas 462 millones de personas en todo el mundo, principalmente en países en vías de desarrollo, mientras que la malnutrición por exceso afecta a unas 1.900 millones de personas y está presente tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. Sin duda, ambos tipos de malnutrición son un grave problema que amenaza la salud presente y futura de la sociedad.

En España, la malnutrición más prevalente en la actualidad es la resultante de un exceso en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico y de baja calidad en su composición (alto contenido de grasas trans y exceso de sal) y en su procesado (presencia de disruptores endocrinos).

No es preciso dedicar mucho tiempo a la preparación de los alimentos

Ya desde los tres- cuatro años de edad comienzan muchos de nuestros niños a desviarse en peso, índice de masa corporal y composición corporal, asumiendo un alto riesgo de desarrollar en la adolescencia o en la edad adulta enfermedades asociadas como hipertensión, diabetes mellitus tipo 2, accidentes vasculares y ciertos tipos de cáncer. Se puede dar la paradoja de que, por primera vez en la historia, la próxima generación no mejore en esperanza de vida a la anterior a pesar de la gran cantidad de avances científicos que deberían facilitar ese objetivo.

La gran pregunta es: si estos alimentos son potencialmente tan nocivos, ¿por qué su consumo está tan extendido?

A mi parecer, son tres los factores determinantes:

La comida hipercalórica y altamente procesada es barata y aceptada por los niños por su buen sabor.

No es preciso dedicar mucho tiempo a la preparación de los alimentos. En una sociedad que tiene jornadas laborales partidas en mañana y tarde y que termina a las 20 horas queda poco tiempo para dedicar a la cocina.

La industria alimentaria tiene una potente maquinaria publicitaria que asocia ese tipo de alimentos con el éxito y la vida saludable a través de falsos estereotipos. Ese mensaje cala en una sociedad con escasos conocimientos sobre nutrición y que no es capaz de evaluar la amenaza que el consumo habitual de esos alimentos supone para la salud.

Si no somos capaces entre todos (autoridades, empresas, profesionales sanitarios y educadores) de coordinar una estrategia conjunta para mejorar la forma en que nos alimentamos lo pagaremos caro con euros y, con lo que es peor, con nuestra salud.

Antonio Retamero | Presidente de Funddatec

Artículo incluido en el número de enero de la revista Agenda de la Empresa