El Secretario  de la ONU llegó el sábado a la ciudad de Goma, en la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo. La zona es el epicentro de la epidemia de ébola que azota al país que ya llega a los 3000 casos y a los 2000 fallecidos.

Jean-Pierre Lacroix, subsecretario general de Operaciones de Paz, quien describió la visita de alto nivel como una oportunidad para reiterar el apoyo a los esfuerzos hacia la paz y la estabilidad en el país, se unió a Guterres durante el viaje.

Lacroix aseguró que todo el sistema de las Naciones Unidas, incluida la Misión de las Naciones Unidas en el país, MONUSCO, está totalmente comprometido a poner fin a la epidemia de ébola.

Por su parte Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, quien también hace parte de la comitiva, aseguró que el pueblo de la República Democrática del Congo también está lidiando con los efectos mortales de otras enfermedades, como el sarampión y la malaria, que se cobran incluso más víctimas que ébola.

Guterres se dirigió a medios locales y expresó su admiración por la tremenda capacidad de recuperación de los ciudadanos y recalcó la solidaridad de las Naciones Unidas en la lucha contra el terrorismo, no solo en el Congo, sino en todo el continente africano. En cuanto a la “terrible situación” del Ébola, y demás preocupaciones importantes de salud el titular de la ONU aseguró que la Organización está “al lado de las autoridades congoleñas y el pueblo del país para hacer todo lo posible y enfrentar todos estos desafíos “.

Guterres también se reunió con algunos de los más de 120.000 excombatientes que dejaron las armas en el país y están trabajando para reincorporarse en la sociedad.

El domingo, en el segundo día de su visita al país, António Guterres llegó a la ciudad de Beni donde recalcó su apoyo a la Misión de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO) en su lucha contra los grupos armados que propagan el miedo y la muerte.

“La MONUSCO y sus socios, las fuerzas armadas y la policía nacional congoleña, continúan trabajando juntos para llevar la paz y la seguridad a la región”, aseguró ante periodistas.

“Los cascos azules han pagado un alto precio al servicio de la paz. Pero esto solo fortalece nuestra determinación. Haremos todo lo posible para poner fin al flagelo de la inseguridad en esta región. Es importante que la gente de Beni sepa que escuchamos sus gritos de angustia”, dijo.

Guterres agregó que el sistema de las Naciones Unidas está decidido a apoyar a las autoridades congoleñas, las comunidades locales y los actores de la sociedad civil en la lucha contra la inseguridad, y que abordará el tema con las autoridades nacionales en la capital, Kinshasa, en los próximos dias.