Es sabido que Umberto Giordano no goza de demasiado ‘prestigio’ en el mundo de la ópera, que considera su producción “vehículo para tenores y prima donna” (Della Corte), en tanto el musicólogo Adolfo Salazar resalta su habilidad técnica en la orquestación, lo cual no es gran cosa. Hay que remontarse, pues, a finales del siglo XVIII, cuando el descubrimiento de Pompeya y Herculano determinó un retorno a la Antigüedad. Aquel renacimiento del arte clásico produjo un gran poeta: André Chénier, que poseía el alma artista y voluptuosa de un poeta de la antigua Grecia. Giordano, dominador de los efectos escénicos, quedó prendado por el éxito febril del drama verista de Mascagni Cavalleria rusticana. Tras una experiencia fallida, logró que el público reconociera –como decimos- una gran habilidad técnica en la orquestación, reivindicándose con Andrea Chénier, el mayor de sus éxitos, extendidos no sólo por toda Italia, sino también por el extranjero.

Libreto: Luigi Illica
Dirección musical: Pedro Halffter Caro
Dirección de escena: Alfonso Romero Mora
Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Vestuario: Gabriela Salaverri
Iluminación: Félix Garma
Coreografía y asistente dirección de escena: Sergio Paladino
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Director artístico y musical: John Axelrod
Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza
Director: Íñigo Sampil
Producción: Festival Castell de Peralada y Abao-Olbe
REPARTO
Andrea Chénier: Alfred Kim, tenor / Carlo Gérard: Juan Jesús Rodríguez, barítono/ Maddalena de Coigny: Ainhoa Arteta, soprano / la mulata Bersi: Mireia Pintó, mezzosoprano / Condesa de Coigny / Madelon: Marina Pinchuk: mezzo / Roucher: Fernando Latorre, bajo / Pietro Fléville / Fouquier-Tinville: David Lagares / el Sans-culotte Mathieu: Alberto Arrabal, barítono / Abate Chénier / Un “incredibile”: Moisés Marín: tenor / mayordomo / Dumas / Schmidt: Cristian Díaz: bajo

Del elenco vocal presentado en esta interesante producción  debemos resaltar la figura de Ainhoa Arteta, una de las sopranos de voz más cálida e intensa expresividad del panorama internacional (su conmovedora Mamma morta mereció los vítores de los espectadores), sin olvidarnos del poderoso tenor Alfred Kim -convincente Chénier- destacando, asimismo, las intervenciones de David Lagares –un colaborador habitual-, Alberto Arrabal, la mezzo Mireia Pintó …, así como la valiosa participación  del Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza, toda una garantía de éxito. En esta obra -como bien comenta el director de escena-, “la sensibilidad del poeta Chénier, la inocencia de la joven aristócrata  Maddalena y la ilusión  por un mundo más justo del lacayo Gérard, se enfrentan a un mundo revolucionario que es incapaz de frenar sus ansias de venganza y se devora a sí mismo”. Como acertadamente resume mi querido colega de ABC: “Hemos asistido a un “Chénier” de ajustado dramatismo”.

Al margen del espectáculo operístico, al que dedicó gran parte de sus responsabilidades en el Teatro de la Maestranza, sería ingrato a fuer de injusto pasar por alto el adiós del maestro Pedro Halffter, que ha ocupado en los últimos tiempos el  podio de la ROSS (y el foso del Maestranza), enriqueciendo de forma notable el repertorio, administrando los recursos  y ampliando constantemente el horizonte con multitud de estrenos y reestrenos, contribuyendo así a la formación musical de los sevillanos, mediante la difusión de obras sumidas en el olvido o de infrecuente programación. Gracias a una labor perseverante, estas novedades se han incorporado al acervo musical de una ciudad –Sevilla-que no parece distinguirse precisamente por su afición a la música (1), como lo demuestra un índice de asistencia a los conciertos realmente desolador. Mahler  (ciclo sinfónico) y Wagner (Tetralogía) han sido tal vez dos de los compositores que Halffter ha logrado introducir con éxito en nuestro particular repertorio, hasta hacerlos ‘familiares”, todo ello compatible con la programación de ciclos sinfónicos tradicionales: Haydn, Mozart, Beethoven, Schumann, Brahms, Schubert, Mendelssohn, Chaikovski, Stravinski, Rachmáninov … por no mencionar  la participación de numerosos solistas de prestigio internacional cuya colaboración ha contribuido en gran medida a la difusión del repertorio concertante.  Gracias, maestro.

MFR

NOTA – Sería una negligencia no hacer mención de la anterior versión de Andrea Chénier ofrecida en el coliseo sevillano (¿en 2001, tal vez?), por Fabio Armiliato y Daniela Dessi, esta última, prematuramente desaparecida en la cúspide de una brillante carrera abruptamente truncada por la muerte.

Muchos aficionados se lamentan de la supresión de los conciertos de navidad, cuaresma y feria (aforo completo en todos ellos), así como de la zarzuela, reducida a la mínima expresión, pese a agotarse las localidades. Harían bien los responsables en reconsiderar estas cuestiones, que tanto contribuyen a la impopularidad de la gestión. Se me argumentará, tal vez, que se trata de públicos distintos, lo cual no deja de ser “excusa de mal pagador”.