Andalucía cierra un año decisivo en pleno cambio de ciclo. Y lo hacemos con crecimiento económico y con estabilidad institucional que nos hacen situarnos en buena posición de salida para afrontar el año 2018 como una oportunidad. Una oportunidad para consolidar esos avances y para que la recuperación llegue a las familias en forma de mejores servicios públicos y mejor calidad de vida.

Ya nadie duda de que hemos entrado en una dinámica positiva. La economía andaluza crece al 3,1%, por encima incluso de la media europea. Seguimos siendo el motor de creación de empleo en España, con uno de cada cinco puestos de trabajo. Somos una comunidad solvente y cumplidora, con un nivel de deuda por debajo de la media de las comunidades autónomas. Y nuestra Comunidad ha registrado los primeros nueve meses del año una balanza comercial positiva de en torno a 1.500 millones de euros, mientras el resto del país acumula 18.000 millones en negativo.

Todos estos datos impulsan el crecimiento empresarial en nuestra tierra mediante nuevos proyectos de inversión, diversificación e internacionalización. Nuestras empresas ganan tamaño, apuestan por la apertura de mercados, por la innovación, por la investigación y, en definitiva, por procesos de transformación que ponen de manifiesto el cambio de modelo que desde el Gobierno andaluz abanderamos. Y, todo ello, con la industria a la cabeza, un sector tractor de otros sectores, clave para que nuestro tejido productivo gane competitividad.

El nuevo modelo productivo por el que trabajamos desde la Junta se basa en un crecimiento sostenible, tanto en recursos humanos como materiales, es decir, un modelo que se asienta sobre el empleo de calidad, sobre un sistema de producción eficiente y respetuoso con el entorno. Esto implica, además, una máxima: nuestro valor añadido incide en la calidad, la I+D, el talento y la transferencia de conocimiento, para poder competir en excelencia, no en costes.

En este cambio de modelo, el Gobierno andaluz es y seguirá siendo el mejor aliado de los agentes económicos y sociales. Para ello, hemos puesto en marcha todas las herramientas e instrumentos necesarios para aumentar la inversión en I+D, tanto pública como privada. Entre ellos, el Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI 2020), que prevé fortalecer la investigación y la innovación en ámbitos como la industria, la aeronáutica, el desarrollo energético, la alta tecnología o la investigación biomédica.

Gracias a este esfuerzo, en Andalucía uno de cada cuatro euros que exportamos lo hacemos en el sector tecnológico y cerca de la mitad del crecimiento de nuestro PIB proviene del sector exterior, algo impensable hace tan solo unos años.

Junto a estos sectores emergentes, también comparten liderazgo sectores tradicionales en Andalucía como el agroalimentario o el turístico, que han sabido transformarse al más alto nivel: hoy contamos con una industria agroalimentaria que compite en cabeza en los mercados de todo el mundo. Y en turismo contamos con un sector en el que la calidad está siendo nuestra bandera para ganar competitividad que, sumada al rico patrimonio natural y cultural, hacen del destino Andalucía uno de los preferidos para los visitantes.

El Gobierno andaluz no solo se centra en llevar a cabo políticas económicas que impulsen el crecimiento de Andalucía; también contribuye con estabilidad institucional y seguridad, que propicia un contexto idóneo de confianza para la inversión.

Soy consciente de que debemos crecer a mayor velocidad para alcanzar una convergencia real. Y, para ello, no basta solo con el esfuerzo del Gobierno andaluz y de los agentes económicos y sociales de nuestra tierra. De hecho, todos los analistas de este país ya reconocen la infrafinanciación de Andalucía, que nos ha lastrado los últimos años.

Es urgente y necesario que el Gobierno de España apruebe un modelo de financiación autonómica que dé capacidad a las autonomías para gestionar nuestras competencias en igualdad de condiciones.  Es decir, que todos los ciudadanos y ciudadanas de este país reciban igual financiación para unos servicios públicos de calidad. Que la educación, la sanidad y las inversiones no dependan del color político de las comunidades autónomas.

Considero, además, que otra prórroga del actual sistema de financiación podría poner en peligro la recuperación económica de nuestro país, por cuanto afectaría, como ya lo está haciendo, a la inestabilidad política de todo nuestro sistema de autogobierno.

Pero Andalucía no puede esperar y, por eso, desde el Gobierno andaluz seguiremos desarrollando políticas que incentiven nuestro progreso económico y mejoren la vida de los ciudadanos y ciudadanas. Y lo seguiremos haciendo a través de iniciativas destinadas a mejorar nuestra competitividad, con un modelo productivo más justo y eficiente. Y que nos permita hacer frente a retos globales como la digitalización, la robótica, el cambio climático, el envejecimiento de la población o la globalización.

Ante la magnitud de los desafíos que tenemos por delante, os emplazo a todos y a todas a que defendáis Andalucía como una tierra innovadora, tecnológica, llena de talento, de recursos y de excelencia.

Porque solo desde el convencimiento de nuestro potencial seremos capaces de impulsar ese avance que nos dará nuevas oportunidades de presente y, sobre todo, de un mejor futuro para nuestra tierra.

Susana Díaz Pacheco

Presidenta de la Junta de Andalucía