Ni siempre tienes razón ni desde luego los hechos te dan siempre la razón, aunque tu creas que es así

La realidad que vivimos, tanto respecto de los diferentes acontecimientos que están sucediendo en España como a nivel internacional y la diferente, cuando no diametralmente opuesta interpretación de unos mismos hechos, es lo que me ha llevado a interesarme por las trampas cognitivas que nuestro cerebro nos tiene preparadas, pues prefiero pensar que no es otra la razón que explica este fenómeno.

Varios son los “impedimentos psicológicos” o sesgos cognitivos, que nos acechan. Uno de ellos es el fenómeno denominado “sesgo de confirmación”1. Se refiere al hecho de que una vez que hemos desarrollado nuestra opinión o teoría sobre un fenómeno (El cambio climático o, por qué no, sobre el procés, por ejemplo) somos más proclives a aceptar aquella información, independientemente de su veracidad o falsedad, que es más consistente con nuestra hipótesis y que, por lo tanto, la confirma o la refuerza frente a aquella otra información que la pudiera desacreditar. No solo eso, sino que la probabilidad de ponernos a indagar información que pudiera ir en contra de lo que proponemos es bastante baja, por no decir nula. Esto es tan cierto como que las personas somos capaces de convivir largo tiempo, días, meses o incluso años con ideas preconcebidas claramente erróneas o explicaciones falaces antes de que la cruda realidad de los datos nos obligue a reconsiderar nuestras creencias.

No querías sopa, pues toma dos platos. Existe otro fenómeno cognitivo que no mejora el estado de las cosas, sino que lo empeora y es el denominado efecto Dunning-Kruger, que ya describió Tucídides (o eso dicen) allá por el siglo V a.C. cuando dijo “la ignorancia es atrevida y el conocimiento reservado”.

Como viene recogido en Wikipedia: “los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud”.

Si unimos los dos fenómenos o sesgos, el de confirmación y el de Dunning-Kruger, las consecuencias son devastadoras, y a pesar de poder ser acusado en el momento de escribir estas líneas de estar bajo los efectos de ambos sesgos, sostengo que la realidad nos da muestras a diario de aquello.

Y como no hay dos sin tres, las destrezas y habilidades para ser capaz de reconocer uno mismo que está teniendo un desempeño bueno o malo son las mismas que para llevar a cabo ese desempeño de manera superior2. Dicho de otro modo, uno solo es consciente de que lo que está haciendo o diciendo es correcto o incorrecto si es competente, si no lo eres pensarás que estás en lo correcto, y cuanto más incompetente seas más firmemente pensarás que estás en lo correcto (Highhouse et al., 2014).

Vamos, que el panorama es aterrador, lo que me obliga a buscar para una próxima cita cómo diablos podemos librarnos de estos sesgos.

Mientras tanto, paciencia y, sobre todo, a seguir formándose. Es, por el momento, el mejor antídoto que se me ocurre.

Álvaro Vioque | mktg.&management for education

@AlvaroVioqueG

Artículo incluido en el número de marzo de la revista Agenda de la Empresa

(1) Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises.Raymond S. Nickerson Review of General Psychology1998, Vol. 2, No. 2, 175-220

(2) Binda Zane, Edoardo. Effective Decision-Making: How to make better decisions under uncertainty and pressure.