¿Por qué decimos que sí cuando queremos decir que no? La búsqueda de esta pregunta en Google devuelve seis resultados, mientras que la frase “asertividad en el trabajo” devuelve 75.700.

Una de las preocupaciones más extendidas entre los directivos (principalmente entre los mandos medios) es la que tiene que ver con su capacidad para ser asertivos.

Muchos tienen la sensación de que no son efectivos en sus funciones directivas por no ser capaces de comunicar con eficacia, específicamente en cuatro situaciones:

• no saber decir no

• no saber hacer requerimientos

• no sabe expresar su sentimientos positivos o negativos y

• no saber iniciar, continuar y/o terminar conversaciones

… que, según Lázarus (1983), son los cuatro patrones específicos a los que se reduce la asertividad (1).

Respecto del no, tan importante es decirlo como decirlo bien a la luz de sus efectos en el cerebro.

Si nos pusieran en un escáner de resonancia magnética (un enorme imán en forma de rosquilla que puede tomar un vídeo de los cambios neuronales en tu cerebro) y nos mostraran la palabra “NO” durante menos de un segundo, veríamos una liberación repentina de decenas de hormonas y neurotransmisores que producen estrés. Estos químicos interrumpen inmediatamente el funcionamiento normal de su cerebro, lo que afecta la lógica, la razón, el procesamiento del lenguaje y la comunicación.

De hecho, solo ver una lista de palabras negativas durante unos segundos hará que una persona muy ansiosa o deprimida se sienta peor, y cuanto más reflexione sobre ellas, más podrá dañar las estructuras clave que regulan su memoria, sentimientos y emociones. Interrumpirán su sueño, afectarán a su apetito y a su capacidad para experimentar felicidad y satisfacción a largo plazo (2).

Asertividad es mucho más que saber decir no, asertividad es ese conjunto de habilidades comunicativas que te permiten ser eficaz a la vez que salvaguardar las relaciones sociales, y esto es crucial en el mundo de la empresa de hoy y más en las actuales circunstancias en que la comunicación se ha visto capada en uno de sus elementos claves como es la percepción íntegra del lenguaje no verbal a causa del confinamiento y las medidas de distanciamiento social.

La asertividad nos ayuda desde para dar feedback positivo a un colaborador (seguramente la conducta asertiva más sencilla de llevar a cabo y con mejor retorno en el entorno laboral y no, por ello, utilizada) hasta para dar feedback negativo, pasando por ser un arma casi infalible para defendernos de conductas y actitudes agresivas o de exageraciones (las extendidas quejas que comienzan por ejemplo con: “es que siempre…”).

Además, las conductas asertivas tienen la ventaja de que facilitan un clima de cooperación y objetividad en las organizaciones y previene los conflictos al crear un entorno en el que la agresividad y la pasividad, que se retroalimentan, les va a costar sobrevivir.

Como dicen Castanyer y Ortega(3), “que seamos asertivos y utilicemos estrategias eficaces no significa que siempre consigamos nuestros propósitos sobre todo si nuestro oponente es una persona agresiva o irrespetuosa”, pero una actitud asertiva por parte de los mandos tiene un componente ejemplificador, a la vez que, afortunadamente, sigue siendo cierto la mayoría de las veces que la gente te acaba tratando como son tratados por tu parte.

En conclusión, dado que en ocasiones no hay más remedio que decir que no, digámoslo y digámoslo bien, sin ser agresivos. La buena noticia es que se puede aprender a ser asertivo, nunca es tarde. Lo agradecerá tu equipo, tu empresa, pero también tu familia, amigos y tu autoestima, que no es poco.

(1) “¿Por qué digo blanco si quiero decir negro? La asertividad como modo de relacionarse con el mundo”. Manel Güell (2005). Aula de Innovación Educativa. [Versió electrònica]. Revista Aula de Innovación Educativa, 142
(2) https://www.psychologytoday.com/us/blog/words-can-change-your-brain/201208/why-word-is-so-dangerous-say-or-hear
(3) Asertividad en el trabajo. Cómo decir lo que siento y defender lo que pienso. Olga Castanyer y Estela Ortega. Penguin Random House, 2013

Álvaro Vioque

mm4edu / mktg.&management for education

@AlvaroVioqueG

Artículo incluido en la edición de marzo de Agenda de la Empresa