La Inteligencia Artificial (IA) ya es muy buena en tareas mecánicas y repetitivas, pero tiene un largo camino por recorrer para igualar la empatía humana (Huang & Rust, 2018).

Estamos en marzo de 2021, pandemia de por medio, y me da que estamos avanzando en las etapas de sustitución de la Inteligencia Humana por la IA a pasos agigantados.

El artículo escrito por GPT-3 en septiembre de 2020 y publicado por The Guardian el 8 del mismo mes(1) es una prueba de ello. La instrucción que recibió el programa fue: escribe un artículo que nos convenza de que los robots venís en son de paz.

Entre otras cosas, “él/ella” escribió: “Para empezar, no tengo ningún deseo de acabar con los humanos. De hecho, no tengo el menor interés en haceros daño de ninguna manera. Erradicar la humanidad me parece un esfuerzo bastante inútil”.

Otra cosa no, pero no se le puede negar que “personalidad” tiene, y también criterio. Tengamos en cuenta que para escribir el artículo del The Guardian “alimentaron a GPT-3 con todos los libros públicos que se habían escrito y estaban disponibles, toda la Wikipedia y millones de páginas web y documentos científicos disponibles en Internet. Esencialmente (GPT-3) ha absorbido todo el conocimiento humano más relevante que hemos publicado en la red”(2).

Qué no habrá inferido de la “lectura” de tal ingente cantidad de información, que lleva al robot a la conclusión de que erradicar la humanidad le parece un esfuerzo bastante inútil. Solo se me ocurre pensar que ha concluido que nos bastamos solos para esta empresa.

Pero, hasta entonces, y esperemos que quede un largo camino, debemos estar preparados para sacar el máximo partido de la Inteligencia Artificial y contrarrestar los peligros, que los tiene, con las innumerables ventajas que se adivinan.

Así, el Parlamento Europeo(3), en octubre del año pasado, aprobó una serie de propuestas para regular la Inteligencia Artificial en la UE con el fin de promover la innovación, la ética y la confianza en la tecnología. Por cierto, la iniciativa legislativa por el marco ético lleva la firma de un parlamentario español, Iván García del Blanco.

Entre tanto vamos optimizando y aprovechando los avances de la IA, hay otra cosa que podemos hacer, y es debatir con un robot, o mejor dicho, aprender a debatir con un robot. Gracias a IBM y a su proyecto “Debater”(4), la máquina nos puede ayudar a argumentar y debatir sobre cualquier tema.

En su puesta de largo, y nada menos que en la sede de la Cambridge Union Society, en noviembre de 2019, ayudó a los dos equipos contendientes a debatir sobre los beneficios y amenazas de la IA.

Mi duda es, si una vez alimentados los robots con toda la información generada en el mundo y en particular en España en lo que va de año 2021, cuánto tardarán en preguntarse qué es la Inteligencia Humana, pues parece que la definición más común que considera que es la capacidad de aprender de la experiencia y adaptarse al entorno falla por su base.

Cuánta razón tenía Einstein al decir que: “Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, y del universo no estoy seguro”. A veces se echa de menos a la Inteligencia Artificial, por lo menos una parte es inteligencia.

(1) https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/sep/08/robot-wrote-this-article-gpt-3
(2) https://www.xataka.com/robotica-e-ia/gpt-3-nuevo-modelo-lenguaje-openai-capaz-programar-disenar-conversar-politica-economia
(3) https://www.europarl.europa.eu/news/es/press-room/20201016IPR89544/el-parlamento-muestra-el-camino-para-la-normativa-sobre-inteligencia-artificial
(4) https://ibm-research.medium.com/augmenting-humans-ibms-project-debater-ai-gives-human-debating-teams-a-hand-at-cambridge-69a29bcd4eff

 

Álvaro Vioque (@AlvaroVioqueG)

mm4edu / mktg.&management for education

Artículo incluido en la edición de abril de Agenda de la Empresa