Cuando los últimos años paseando por el barrio de Sarríà en Barcelona donde éramos convecinos, ocasionalmente me cruzaba con Eduard Punset, con esa imagen de sabio distraído mezcla de Einstein y Doc en Regreso al futuro, me recordaba una de las frases que lo han hecho famoso y que estos días se cita con profusión: “Yo no voy a morir nunca, no está demostrado que me vaya a morir. ¿Que hasta hoy se ha muerto todo el mundo? Sí, pero esto no es una prueba. Podría no pasarme a mí”.

Punset, junto con Julio Verne (1828-1905), Isaac Asimov (1920-1992) y Carl Sagan (1934-1996) ha sido de los primeros y verdaderos influencers en unos años en que, por suerte para nosotros, no tuvieron que compartir focos y canales de comunicación con youtubers, trendsetters, tronistas y otras especies que hoy abundan.

Si Asimov nos acercó al mundo de la física con El electrón es zurdo (1) o la ciencia ficción con su trilogía de La Fundación y Carl Sagan a los misterios del universo con Cosmos (2) (libro que escribió en 1980, basado en la serie de documentales Cosmos: Un viaje personal), Punset, con su programa Redes y sus diferentes libros, nos acercó al impacto de las nuevas tecnologías y fue de los primeros en hacer atractivo el mundo del cerebro con su libro El viaje al poder de la mente (3).

Corría el año 2011 (precisamente el año del libro sobre la mente, vaya paradoja) y yendo en AVE a Madrid, Eduard Punset estaba en el asiento al otro lado del pasillo y nos pidió a mi acompañante y a mí echarle una mano para ver una presentación en PowerPoint con caricaturas de caras de famosos “deformadas” que le habían enviado. Guardo el recuerdo de los comentarios más que ingeniosos que hacía a la vista de cada una de las personas que salían y que conocía, a la vez que nos sorprendió una pregunta al respecto de quién era una de las personas más célebres que salía en la presentación, con la cual, por su trayectoria, Punset con seguridad había coincidido en más de una vez. Al cabo del tiempo comprendí que era el Alzheimer el causante de su duda.

Es ciertamente una terrible paradoja el que una persona tan relevante, entre otras cosas como divulgador científico, y que con su trabajo ha contribuido con certeza de manera incalculable a despertar el interés, la curiosidad y a incrementar los conocimientos de tantos ciudadanos, acabe perdiendo esos conocimientos por culpa de esa pandemia actual que es el Alzheimer. Desde luego, no se podrá decir que Punset era una persona poco activa intelectualmente o poco creativa, sino todo lo contrario.

No olvidemos que fue Conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat de Catalunya con Tarradellas (19 de octubre de 1978 – 8 de mayo de 1980) y ministro de Relaciones con las Comunidades Europeas con Adolfo Suárez (9 de septiembre de 1980 – 27 de febrero de 1981), años en los que seguro tuvo que desplegar una frenética actividad intelectual para manejarse en los turbulentos momentos políticos que le tocaron vivir.

Podríamos pensar que eso que dicen respecto de que tener la mente más que activa nos previene del Alzheimer no es cierto, y creo que en el caso de Punset más bien todo lo contrario, pues si bien es posible que él olvidó parte del conocimiento adquirido, el resto de sus lectores y admiradores no lo olvidaremos, por lo que en parte no le faltaba razón cuando decía que no estaba demostrado que fuera a morir, pues no lo hará en nuestras mentes.

(1) El electrón es zurdo y otros ensayos científicos. Isaac Asimov. Alianza editorial. 2013

(2) Cosmos. Carl Sagan. Editorial Planeta. 2004

(3) El viaje al poder de la mente: los enigmas más fascinantes de nuestro cerebro y del mundo de las emociones. Eduard Punset. Editorial Destino. 2011

Álvaro Vioque | mktg.&management for education

@AlvaroVioqueG

Artículo incluido en el número de mayo de la revista Agenda de la Empresa