La OTD(1) (Oficina de Desarrollo Tecnológico) de Harvard, es un departamento de la prestigiosa universidad que ayuda a los emprendedores a evaluar si para un determinado proyecto la de “startup” es la forma ideal para lanzar un nuevo producto o servicio tecnológico a partir del análisis de una serie de factores que considera claves:

• Demanda: potencial de la tecnología “inventada” por la startup para proporcionar una plataforma sólida para múltiples mercados u oportunidades de productos.

• Competencia existente: identificación de otras empresas que ofrecen soluciones similares.

• Licencias: probabilidad de interés de las compañías ya existentes en pagar por la tecnología de la nueva startup.

• Financiación: disponibilidad de capital para construir y hacer crecer el negocio, junto con el interés, y capacidad de posibles inversores.

• Compromiso: nivel de compromiso e implicación de los emprendedores.

• Apoyo: presencia de un verdadero “supervendedor” tanto para la tecnología como para la nueva empresa.

• Gestión: experiencia, pasión e impulso del equipo ejecutivo de la startup.

Con apenas un mes de diferencia, el que transcurre entre el 17 de diciembre de 2013 y el 17 de enero de 2014, se fundaron en nuestro país dos startups que, si no se han convertido en unicornios, poco les falta.

Si sustituimos en el check list de Harvard la palabra tecnología por ideario político, mi hipótesis acerca de que Podemos y Vox son dos de las startups españolas más exitosas no está muy lejos de ser cierta. Hagan el ejercicio y pasen por cada uno de los elementos y dejen volar su imaginación.

En apenas cinco años han logrado colocar su “tecnología”, su ideario político, en los principales “lineales” del sistema político europeo y español. Podemos encontrar sus enseñas en los Parlamentos europeo, español y autonómicos, en los ayuntamientos, diputaciones y cabildos. Vamos, que han logrado arañar muchos metros de estantería y espacio web en los Fnac, MediaMarkt y Saturn (por cierto, los tres del mismo dueño: Ceconomy AG(2)) de la política y, además, en la zona de “super innovaciones”. Si comparamos con las grandes superficies tradicionales se han posicionado en los lineales de refrigerado, la más atractiva y de más margen a costa de echar a productos más tradicionales de los lineales de seco. Son la pasta fresca, las pizzas refrigeradas, los gazpachos del universo parlamentario.

En términos marketinianos podríamos decir, refiriéndonos a las últimas elecciones llevadas a cabo el 10 de noviembre del año pasado, que han conseguido respectivamente un market share o participación de mercado (“voto share” en este caso) del 12,8% los morados (con 3.097.185 votos) y del 15,1% los verdes (con 3.640.063 votos), del mercado del Congreso.

No está nada mal para llevar tan solo cinco años en el mercado, sobre todo teniendo en cuenta que el Estado ha abonado a cada uno de estos dos partidos 21.167,64 euros por cada escaño del Congreso y del Senado y 81 céntimos por cada voto recibido a la Cámara Baja (siempre que esos sufragios se hayan traducido en escaños). Así lo refleja la respectiva orden del Ministerio de Economía y Hacienda publicada al efecto en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que fija las subvenciones para los gastos electorales.

No contentos con lo anterior, han logrado algo que todavía no han conseguido ni Amazon, ni Google, ni Airbnb y es que el Estado les pague el salario a sus cuadros directivos (la mayoría están en puestos en alguna de las cámaras o colocados en diferentes puestos a cargo del erario público).

Si hubieran ido a rondas de inversión los “business angel” estarían, cinco años más tarde, más que contentos. Desde luego una oportunidad de inversión perdida. Para que luego hablen de Silicon Valley, no tenemos nada que envidiar teniendo nuestros Vallecas y Amurrio Valley, cuna de los líderes morados y verdes.

Buena desescalada a todos.

(1) https://otd.harvard.edu/upload/files/OTD_Startup_Guide.pdf

(2) https://en.wikipedia.org/wiki/Ceconomy

Álvaro Vioque

Mm4edu

mktg.&management for education

@AlvaroVioqueG

Artículo incluido en la edición de julio/agosto deAgenda de la Empresa