El 5 de abril tuve el honor de compartir “escenario” con otros cuatro ponentes en las ‘II Jornadas de arquitectura directiva: liderando en la era digital’ organizadas por el Colegio Sta. Joaquina de Vedruna en Sevilla.

Cuando Rocío Guerrero, la directora del colegio, me propuso que hablara sobre ‘El desafío de liderar en la era de la transformación digital’, los primeros conceptos que me vinieron a la mente fueron: Big Data, drones, Inteligencia Artificial, Realidad Virtual, singularidad, cambio exponencial, robótica, Impresión 3D, los trabajos del futuro, competencia digital, brecha digital, etc. y cómo los diferentes líderes educativos (desde los directores hasta los docentes y tutores pasando por los jefes de departamento, coordinadores) lidian a diario con estos nuevos “jugadores” en sus relaciones con los alumnos, los padres y la comunidad en la que están inmersos.

Superado este acto reflejo inicial casi condicionado, una imagen vino a sustituir en mi mente a todos aquellos temas candentes (“hot topics” en lenguaje  “cool”), la imagen de los alumnos.

Alumnos que en España (más de ocho millones) cada mañana van a sus respectivos colegios donde de la mano de sus profesores (más de setecientos mil)  empiezan a edificar los cuatro pilares de la educación a lo largo de su vida(2): aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser, para convertirse en un futuro más cercano o más lejano según sus edades en buenos ciudadanos del mundo (entre los que han empezado este curso en la escuela infantil con dos años y los que este curso allá por junio finalizan el Bachillerato o la Formación Profesional y hasta que se incorporen al mercado laboral, con los parámetros que manejamos en el 2019, puede haber una brecha de hasta 20 años).

Ocho millones de alumnos que formarán parte de los 2.000.000.000(3) de jóvenes mujeres y hombres de todo el mundo que en el año 2030 estarán buscando oportunidades para un futuro mejor, y que en la actualidad se levantan cada mañana para ir a su escuela.

Y en este siglo XXI, y ante el entorno VUCA al que se enfrentarán nuestros alumnos, esa escuela debe, además de asegurar la alfabetización en sus diferentes vertientes (numérica, léxica, científica, tecnológica, digital, etc.), formar a personas creativas, que sepan resolver problemas complejos, con espíritu crítico, que sepan trabajar en equipo y coordinarse con otros, conscientes de sus emociones y de las de los demás, con orientación de servicio a la comunidad local o global y flexibles cognitivamente(4), lo que les permita enfrentarse con éxito a las demandas laborales de su época.

Cambiar el foco desde la herramienta (lo digital) a la persona (el alumno) me hizo ver mucho más claro que el desafío al que se enfrentan los líderes educativos en la actual era de transformación digital es a ser capaces de generar otros líderes con los cuales compartir la responsabilidad del proceso de enseñanza y aprendizaje, es decir, convertir en líderes educativos a todos los docentes y que estos que conviertan en líderes de su propio proceso educativo a los estudiantes.

Un liderazgo compartido con ocho millones de estudiantes y setecientos mil docentes les/nos asegurará un futuro mucho mejor y un esfuerzo más llevadero.

Álvaro Vioque | mktg.&management for education

@AlvaroVioqueG

Artículo incluido en el número de mayo de la revista Agenda de la Empresa

(1) Datos y cifras: Curso escolar 2018-2019. Ministerio de Educación y Formación Profesional. Catálogo de publicaciones del Ministerio: sede.educacion.gob.es/publiventa

(2) Delors, J. (1996.): “Los cuatro pilares de la educación” en La educación encierra un tesoro: Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI. Madrid, España: Santillana/UNESCO, pp. 91-103

(3) www.generationunlimited.org

(4) Skill shift: Automation and the future of the workforce. McKinsey Global Institute, May 2018