Tras los 109.000 casos de diarrea acuosa sospechosos de cólera y las 190 muertes asociadas a este suceso que se han producido en Yemen desde enero hasta el 17 de marzo, UNICEF y la Organización Mundial de la Salud temen que se vuelva a producir un brote de cólera como el padecido hace dos años cuando se registraron más de un millón de casos.

Aproximadamente un tercio de los casos reportados durante este año son de niños menores de cinco años, destacaron los directores regionales de UNICEF y la OMS. “Tememos que el número de casos sospechosos de cólera siga creciendo con la llegada anticipada de la temporada de lluvias y a medida que los servicios básicos, como los sistemas y redes de abastecimiento de agua, se han colapsado”, indicaron.

Geert Cappelaere y el doctor Ahmed Al Mandhari, añadieron que la situación se ve exacerbada por otros factores como el mal estado de los sistemas de eliminación de aguas residuales, el uso de agua contaminada para la agricultura, o el desplazamiento de las familias que huyen de la escalada de la violencia, especialmente en las localidades de Hodeida y Taiz.

Tanto UNICEF como la OMS destacaron que trabajan, junto a una amplia red de socios locales, en la respuesta y detención de la transmisión de la enfermedad. Las actuaciones se concentran en 147 distritos donde se han desplegado equipos de respuesta rápida que proveen suministros adicionales de agua, higiene y saneamiento. Además, se encuentran en funcionamiento 413 centros para el tratamiento de la diarrea acuosa y rehidratación vía oral.

Durante las últimas semanas, en 95 distritos se incrementaron las intervenciones de cloración para desinfectar el agua y se distribuyó combustible y piezas de repuesto para mantener en funcionamiento las redes de abastecimiento de agua y saneamiento. Al mismo tiempo, se efectuó una ronda de vacunación vía oral para 400.000 personas y una campaña de sensibilización puerta a puerta que alcanzó a 600.000 yemeníes.

Pese al compromiso por parte de UNICEF y la Organización Mundial para la Salud de ampliar la respuesta a la enfermedad para evitar la propagación de la enfermedad, se encuentran con diversos desafíos como la intensificación de los combates, las restricciones de acceso y los obstáculos burocráticos para transportar suministros de socorro y personal a Yemen. “UNICEF y la OMS hacen un llamamiento para que se levanten todas las restricciones a nuestras operaciones humanitarias a fin de responder a la propagación de la enfermedad y a otras zonas. Nuestros equipos humanitarios deben tener pleno acceso para llegar a todos los niños, todas las mujeres y todos los hombres que necesitan asistencia médica y de otro tipo”, recalcaron.

Además, la alimentaria tampoco parece mejorar ya que 20 millones de yemeníes, alrededor del 70% de la población, sufren inseguridad alimentaria, ya que no tienen un acceso garantizado a los alimentos, según manifestó este martes el portavoz del Programa Mundial de Alimentos, Herve Verhoosel. Esa cifra representa un incremento del 13% respecto al año pasado, explicaba Verhoosel a la prensa en Ginebra tras añadir que “casi 10 millones de ellos están a un paso de la hambruna“.

A esta dramática situación, hay que añadirle que el PMA recibió informes de intensos enfrentamientos en varios puntos de Hodeida, entre ellos un ataque contra una ruta clave de abastecimiento entre la ciudad portuaria y Saná, la capital del país. Ante esta última circunstancia, expresó su preocupación por las medidas de seguridad para garantizar el apoyo humanitario adecuado en Yemen, tanto por parte del PMA como de otros organismos de las Naciones Unidas.

El PMA considera que 28 de los 31 distritos de Hajjah se encuentran en situación de emergencia humanitaria y que 8 padecen “niveles catastróficos de inseguridad alimentaria”. Ante este escenario, el PMA presta apoyo a más de 5.000 familias en Hajjah y cuenta con unos 200 puntos de distribución de alimentos que atienden a 1,5 millones de personas.

Durante los próximos días está prevista la distribución de víveres en el distrito de Kushar, el “epicentro de la reciente violencia en la provincia de Hajjah”, pero no se ha podido acceder a los distritos de Harad, Mustaba, Midi y Hayran, donde se calcula que unas 50.000 personas están al borde de la inanición.

Foto: OCHA/Matteo Minasi