El Secretario General de la ONU acogió con beneplácito la pausa unilateral de los bombardeos a la ciudad siria de Alepo anunciada por Rusia a partir de este jueves; sin embargo, subrayó que la medida no es suficiente para aliviar el sufrimiento de la población.

Alepo

Foto: UNICEF/Rami Zayat

En una sesión informal de la Asamblea General sobre la situación en Siria, Ban Ki-moon describió el conflicto en ese país como una tragedia y lamentó en particular la ofensiva que inició el Gobierno en el este de Alepo el 23 de septiembre.
Señaló que unas 500 personas han muerto, niños la cuarta parte de ellas, y que cerca de 2.000 han sido heridas. Además, destacó, no ha entrado ayuda humanitaria a esa zona sitiada desde el 7 de julio.
Ban afirmó que la pausa de los bombardeos permitiría la implementación de un plan de evacuación de los enfermos graves y que las agencias de la ONU y sus socios entregarían suministros médicos a las familias del este de Alepo.
“Esto depende de que todas las partes se adhieran a las garantías de seguridad y faciliten esta iniciativa urgente para salvar vidas. Pero esto es apenas el mínimo esencial, necesitamos acceso completo de la ayuda humanitaria al este de Alepo”, insistió.
Ban reiteró que no hay solución militar a la crisis en Siria y llamó a los países con influencia en las partes en conflicto a zanjar sus diferencias y unirse a favor de la gente en Alepo para evitar otra catástrofe como la de Rwanda o Srebrenica.

Por su parte, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, urgió una vez más a la comunidad internacional unidad para detener la masacre en Alepo y para trazar una ruta creíble hacia un acuerdo político. De lo contrario, dijo, el número de víctimas crecerá y nos pesará en la conciencia.
“Debemos conseguir un cese de hostilidades en Alepo. La alternativa es demasiado espantosa para ser contemplada”, concluyó De Mistura.