Berlín ha impuesto un confinamiento suave, que durará cuatro semanas. Cierran los bares y los restaurantes solo pueden servir comida para llevar. La canciller alemana dice que las nuevas medidas son para evitar una “emergencia sanitaria nacional grave”. La factura será de unos 19.000 millones de euros para la economía germana.

Bélgica también está cerrando sus puertas y se ha convertido en uno de los países más afectados de la Unión Europea. Se han cerrado comercios no esenciales, peluquerías, la hostelería, el ocio deportivo y cultural y se han prolongado las vacaciones escolares dos semanas más. El número de pacientes hospitalizados durante la última semana fue un 77% superior a la precedente.

En el Reino Unido, Inglaterra se prepara para el confinamiento que empezará el jueves. Y lo hace con el corazón en un puño, ya que el Gobierno ha advertido de que podría durar más allá del 2 de diciembre.