Alemania entra en un confinamiento duro a partir de este miércoles y hasta el 10 de enero, echando el cierre a toda la actividad no esencial. Además, la canciller, Angela Merkel, también ha anunciado la prohibición de reuniones en Año Nuevo y la recomendación para el trabajo y educación en casa, por el repunte de contagios padecido en las últimas semanas.