Unas 50 personas resultaron heridas en el campamento de Qah, en la provincia Idlib, al noroeste del país, entre ellas numerosos niños

El ataque se produjo el miércoles 20 de noviembre y, además de las víctimas, la embestida destruyó la infraestructura del campamento, incluidas las tiendas de campaña donde se alojaban los desplazados, y causó grandes daños a un hospital de maternidad cercano en el que fueron lesionados cuatro trabajadores humanitarios.

El coordinador humanitario regional adjunto de las Naciones Unidas para la Crisis, Mark Cutts, y la asesora humanitaria del enviado de la ONU para Siria, Najat Rochdi, expresaron consternación por tan devastadora agresión.

Las leyes humanitarias internacionales estipulan que todas las partes de un conflicto están obligadas a distinguir entre civiles y combatientes y a proteger a la población civil en medio de los operativos militares. Cutts recordó que cualquier ataque directo a los civiles constituye una violación de esas leyes.

Las leyes humanitarias internacionales estipulan que todas las partes de un conflicto están obligadas a distinguir entre civiles y combatientes y a proteger a la población civil en medio de los operativos militares.

Cutts recordó que cualquier ataque directo a los civiles constituye una violación de esas leyes.

La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha verificado más de mil víctimas de abril a la fecha en el noroeste de Siria como resultado de las hostilidades. Cientos de esas víctimas son menores. Asimismo, ha reportado decenas de ataques a instalaciones y personal médico en toda Siria.