Tras una semana de huelga, una nueva protesta tuvo lugar este viernes en la capital haitiana, Puerto-Príncipe, donde miles de personas reclamaron nuevamente la dimisión del presidente Jovenel Moïse.

La policía lanzó bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes. La protesta fue menos multitudinaria que la del domingo pasado, donde según los organizadores murieron 11 personas.

El pueblo haitiano exige a su presidente que dé explicaciones sobre el uso de más de 2.000 millones de dólares de los fondos del programa venezolano Petrocaribe. En 2017 el Parlamento haitiano involucró a exfuncionarios del partido en el poder pero hasta ahora nadie ha sido procesado.

En la noche de este miércoles, el presidente dio un mensaje televisado en el que llamó a la calma, al diálogo y al respeto de la Constitución.

El descontento social de los haitianos también se debe a la situación crítica de este país, uno de los más pobres del mundo, donde la tasa de paro se sitúa en el 60% y donde más de la mitad de la población sobrevive con menos de 2 dólares diarios.