A 20 años de la entrada en vigor de la Convención que prohíbe las minas antipersonales, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, instó a hacer de esos artefactos cosa del pasado y pidió a los Estados que garanticen la asistencia a las víctimas. Entre los 32 no firmantes del instrumento -la mayoría de los cuales no utiliza esos artefactos- se cuentan Estados Unidos, Rusia, China, Israel y Arabia Saudita.

El 1º de marzo de 1999 cobró vigencia la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, un instrumento que ha salvado innumerables vidas, además de haber reducido la mutilación y otras heridas y de haber permitido la revitalización de los medios de vida de comunidades enteras.

El Secretario General de la ONU celebró este viernes el aniversario del también conocido como Tratado de Ottawa, por haberse abierto a la firma en esa ciudad canadiense, encomiando a los Estados partes de ese pacto por su compromiso de librar al mundo de un arma que mata y mutila indiscriminadamente a las personas, en su mayoría civiles, y que impide la paz y el desarrollo.

António Guterres felicitó a los 31 Estados que han declarado su territorio libre de minas y urgió a todos los que no lo hayan hecho a firmar y ratificar la Convención.

Asimismo, Guterres llamó a acelerar los esfuerzos para hacer de las minas antipersonales una reliquia del pasado y exhortó a los Estados a garantizar asistencia y servicios sostenibles para los miles de víctimas de esas armas.

Actualmente, la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal tiene 164 Estados partes.