El presidente filipino, Rodrigo Duterte, ha subrayado este jueves que la rebelión yihadista en la ciudad de Marawi, en la isla de Mindanao, no es obra de un grupo islamista local sino “puro Estado Islámico”. Según Duterte, los yihadistas expulsados de Irak y Siria han llegado a Filipinas para instaurar otra base de operaciones, y el asalto a Marawi estaba planificado desde hace tiempo.

El Ministerio de Defensa ha confirmado este jueves que entre los guerrilleros abatidos hay extranjeros de al menos cinco nacionalidades: saudíes, malasios, indonesios, yemeníes y chechenos.

Duterte declaró la ley marcial en toda la región de Mindanao el mismo día que se desató el conflicto.

Según los datos oficiales, entre las víctimas hay 120 islamistas y 25 efectivos gubernamentales, mientras el resto son civiles. Entre los uniformados muertos hay que contar a 10 soldados abatidos por “fuego amigo” durante un ataque aéreo.