Las personas de ojos claros y los mayores de 50 tienen mayor sensibilidad a la luz

Visionlab acaba de lanzar al mercado las últimas lentes progresivas especiales para la conducción, Kümer Drive. Se trata de unas lentes que equilibran y contrarrestan entre un 13% y un 20% de la pérdida de agudeza visual que afecta a todos los conductores durante la conducción nocturna y crepuscular. Son especialmente recomendables para transportistas, taxistas, conductores profesionales y otros colectivos que conducen durante largos periodos.

Las nuevas lentes, que se fabrican de forma exclusiva en la planta que la compañía tiene en Fuencarral (Madrid), han sido desarrolladas con tecnología propia, y permiten mejorar la sensibilidad de los ojos al contraste, así como una mayor comodidad en la visión lejana y optimizar la visión del cuadro de mando.

Según Gonzalo Lanchas, director técnico de Visionlab la proporción de accidentes mortales crece de forma notable durante la noche, entre otras cosas porque la agudeza visual se reduce un 70 por ciento, y el sentido de profundidad es 7 veces menor, es decir que se reduce nuestra capacidad para detectar objetos y su distancia. Por ello, las lentes Kümer Drive ayudan a mejorar la visión en diferentes condiciones adversas en la carretera: de noche, con lluvia, niebla, etc.”

Según estudios propios, el 70 % de los conductores sufre destellos al volante y riesgo por deslumbramiento, destacando las personas de ojos claros y mayores de 50 años como los más afectados ante la sensibilidad de la luz. Por ello, una conducción satisfactoria requiere de una buena agudeza visual y primar una visión de calidad por encima que de cantidad, es decir, apostar por una proporción igualitaria entre los distintos campos de la visión y la cantidad por la agudeza visual.

“Un conductor pierde alrededor de 6 metros de profundidad en su campo de visión por cada 15 km/hora de aumento de velocidad durante la conducción nocturna, siendo además la franja temporal donde se concentran el mayor número de accidentes de tráfico”, señaló Lanchas.

Según los datos de la Dirección General de Tráfico, el riesgo de sufrir un accidente mortal o muy grave de tráfico aumenta un 30% durante la conducción nocturna (entre las 20:00 y las 7:59) frente a los accidentes diurnos, donde se concentran mayor número de conductores en las carreteras.

Las condiciones atmosféricas adversas como lluvia o niebla, también reducen de forma considerable la visión. Además, la luz de los faros puede reflejarse en el agua y crear una sensación de espejo que puede ser muy peligrosa.

Por último, los ópticos-optometristas advierten que más de un 12 por ciento de los conductores no se protege nunca del sol al volante, por lo que recomiendan el uso de gafas polarizadas para reducir el riesgo de deslumbramientos o fatiga visual en la carretera.