Durante una reunión del Consejo de Seguridad sobre ‘Mujeres, paz y seguridad en el Sahel’, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, ha informado este martes tras su reciente visita a Sudán del Sur, Nigeria y Chad, que las mujeres en estas tres regiones pagan un precio muy alto por las guerras que allí se desarrollan, pero no se cuenta con ellas a la hora de incluirlas en la participación de todas las áreas de la sociedad

Mohamed, que encabezaba una delegación de la ONU y estuvo acompañada por otra de la Unión Africana, señala como primera cuestión “la necesidad de abordar el duro costo que las mujeres y las niñas pagan por el conflicto”. Ese precio es especialmente evidente en Sudán del Sur, donde se reunió con mujeres en centros de protección y quienes le narraron la violencia que tenían afrontar.

También en Chad, la vicesecretaria general de la ONU encontró testimonios de mujeres que tuvieron que enfrentar la inseguridad, la pérdida de miembros de su familia a manos de Boko Haram y el aumento de su utilización como suicidas en ataques terroristas. Mohamed indicó que la segunda área que exige atención en el Sahel es la falta de la participación de la mujer en la sociedad: “escuchamos un frustrado llamamiento universal de las mujeres para una mayor inclusión, representación y participación”.

Una representación de la mujer “es imperativa”, aseguró Mohamed y explicó que las líderes religiosas con las que habló en Chad se mostraron como “voces poderosas contra la desigualdad de género y los ataques contra los derechos de la mujer que forman parte esencial de la estrategia de los grupos terroristas”.

Otra área donde las mujeres buscan su inclusión es la económica. En Chad, por ejemplo, la delegación de la ONU pudo ser testigo de los diferentes papeles que las mujeres representan en la pesca en el Lago Chad y de cómo mantienen a sus familias en la ausencia de los hombres que habían sido asesinados por Boko Haram.

Finalmente, otra área de preocupación expresada por Mohamed es la fragilidad de algunos países que, de no abordarse, terminarán en estados fallidos. “En este contexto, es crítico que demos un paso adelante, lo que significa aumentar nuestra ayuda al desarrollo en estos y otros países frágiles”, aseguró.

Dirigiéndose a los miembros del Consejo de Seguridad, entre los que se encontraba la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Margot Wallstrom, en su calidad de presidenta de turno de este órgano, la número dos de las Naciones Unidas recordó que, durante 18 años, el Consejo ha debatido en su agenda sobre el papel de la mujer en la paz y la seguridad. “Una vez al año afirmamos que la igualdad de género es fundamental para la estabilidad y la paz. Sin embargo, raramente nos movemos más allá de esos principios. Ahora es el momento de actuar. Invertir en la paz en esta región traerá dividendos para todos”, concluyó.

Foto: ONU/Isaac Billy