Se calcula que, en Marruecos, más de 30.000 mujeres solteras dan a luz cada año. Son mujeres que sufren el rechazo de la sociedad y la familia y son perseguidas por una ley que condena las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

El resultado de este rechazo y criminalización es una vida de extrema vulnerabilidad y exclusión acompañada de sentimientos de culpa, vergüenza, sufrimiento y dolor. La falta de apoyos económicos y humanos para afrontar la maternidad hace que las mujeres encuentren en los matrimonios forzados, los abortos clandestinos o el abandono infantil su única solución.

Sociedad patriarcal y violencia de género

 La situación de las madres solteras en Marruecos tiene su origen en una sociedad patriarcal con marcadas diferencias de género en las que la mujer queda relegada al espacio privado y sometida a un férreo control de su conducta.

Sobre ella recae “el honor de la familia”, lo que hace que hermanos, padres y primos se conviertan en vigilantes de su comportamiento, desde su forma de vestir hasta el control de su virginidad.

En caso de relaciones sexuales fuera del matrimonio, el castigo recae sobre la mujer. De hecho, la ley permite la violencia de género y los homicidios de honor si esta comete adulterio. En este contexto, un embarazo fuera del matrimonio es la prueba de un delito del que solo a ellas se las considera responsables.

 Vulneración de los derechos sexuales y reproductivos

 En Marruecos existe un encorsetamiento de las relaciones personales y de noviazgo así como un tabú sobre las relaciones sexuales fuera del matrimonio. En ello influyen varios factores. Por un lado, la religión impide que se cuestionen los estamentos sociales y legales establecidos, porque se interpreta como un cuestionamiento religioso.  Por otro, a pesar de una cierta “modernidad” que llega a través de los medios de comunicación, se está produciendo una re-islamización que acentúa la presión hacia comportamientos “puritanos” en las mujeres. Y, por último, el lento cambio social impide avanzar de forma más eficaz en materia de derechos sexuales y reproductivos.

En este sentido, cabe recordar que la OMS reconoce que los derechos sexuales son derechos humanos e incluyen el derecho de todas las personas a una sexualidad libre de coerción, discriminación y violencia. Algo que no se cumple en el caso de las mujeres marroquíes y a lo que se unen el difícil acceso a información y métodos anticonceptivos, una planificación familiar dirigida a aumentar los embarazos pero no a su prevención, y la prohibición legal del aborto, que las obliga a su realización de forma clandestina y peligrosa para su salud y sus vidas.

Claves para el avance

Ante esta situación de discriminación y desprotección de los derechos de las madres solteras en Marruecos y de las mujeres marroquíes en general, es necesario continuar trabajando en la visibilización y la denuncia, teniendo en cuenta el trabajo que algunas asociaciones del país ya están realizando.

Además, es clave el trabajo no solo en Marruecos sino también en España con la población migrante, una labor en la que UNAF está inmersa desde hace 10 años promoviendo la salud sexual a través de un programa apoyado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social para la sensibilización de esta población y de las y los profesionales que la atienden, ya sea desde el ámbito sanitario, educativo o social.

En el caso de la población migrante, la sensibilización se realiza a través de talleres donde se potencia un concepto de sexualidad saludable y positiva, y se fomentan actitudes respetuosas y orientadas a la libre toma de decisiones, facilitando herramientas y conocimientos que les permitan vivir su sexualidad de forma plena y satisfactoria, con conductas responsables y libres de riesgo. En el caso de las y los profesionales, a través de cursos donde se comparten herramientas para abordar la complejidad que entraña la sexualidad humana y las diferentes sexualidades atendiendo las especificidades culturales y el género. A esto se suman jornadas de sensibilización anuales para abordar cuestiones específicas de interés general para la promoción de la salud sexual en nuestro país.

En esta labor de sensibilización, UNAF incorpora a mediadoras y mediadores interculturales, que juegan un papel fundamental al ofrecer las claves culturales necesarias para acercarse a la población migrante y empatizar con su realidad.

Unión de Asociaciones Familiares (UNAF)