CENTROCREA: “CONCIERTO A 3 PIANOS” –OBRAS DE MOZART Y BEETHOVEN

Es menester saludar con alborozo la reciente creación de un centro de música y danza, CENTROCREA, instalado en Montequinto (Sevilla) que, bajo la dirección del joven pianista sevillano Santiago Blanco Hermosín, exalumo de los insignes maestros rusos  Leonid Nikolaevich Sintsev y Alexander Mijaelovich Sandler, así como del prestigioso Conservatorio Estatal Rimsky-Korsakov, han impulsado la formación musical, esencialmente pianística, con el complemento de la danza, esta última mediante la puesta en marcha de diversos proyectos a través de la sociedad Formarte S.C. en la que la bailarina Elisa del Pozo ofrece a los centros educativos la formación integral de jóvenes alumnos.

En su concierto de presentación, los jóvenes pianistas Sergio Sandí y Ferran Cullell i Massallé ofrecieron una velada de características infrecuentes en los que se ‘recreaba’ el ‘acompañamiento’ orquestal de sendas versiones del Concierto nº 10 para dos pianos y orquesta, K.365 de W.A.Mozart, así como del Concierto nº 5 para piano y orquesta (Emperador) de Beethoven. Se remontaban así nuestros jóvenes músicos a lo que en el siglo XIX constituía una práctica habitual, dado que no era frecuente poder escuchar  agrupaciones orquestales. Transcripciones y paráfrasis del llamado ‘gran repertorio’ – incluida la ópera- se convirtieron, pues, en el único medio de poder acceder a al rico acervo orquestal de los grandes sinfonistas y obras de similares características. Así pues, la orquesta, en la sesión que hoy nos ocupa, estuvo ‘representada’ por Santiago Blanco (Mozart), en tanto Cullell y Sandi lo hicieron en Beethoven. En ambos casos el resultado fue mas que plausible, pues nuestros jóvenes músicos resolvieron con oficio las dificultades técnicas e interpretativas de un programa exigente. Los aplausos y las ovaciones entusiastas por parte del numeroso auditorio puede considerarse como el venturoso inicio de un proyecto tan exigente como necesario en el que se echa en falta la colaboración de los llamados intelectuales, “que suelen tener buen ojo para la pintura aunque  mal oído para la música”. (Andrés Amorós).

MFR