Desde hace poco más de una década, viajar al espacio sin ser astronauta es un sueño que se puede hacer realidad. En 2001, el millonario estadounidense Dennis Tito pagó una suma aproximada de 20 millones de dólares para convertirse en el primer turista espacial. En un principio, Tito iba a viajar a la difunta estación espacial rusa MIR. La idea de ofrecer viajes al espacio provino de la empresa operadora de la MIR, que buscaba en aquel entonces hacer frente a los costos de mantenimiento de la estación. Tras la decisión de destruir la estación MIR, Dennis Tito consiguió canjear su viaje, a través de la empresa estadounidense Space Adventures, para en su lugar visitar la Estación Espacial Internacional. Este primer viaje de turismo espacial desató una gran controversia, ya que abría la posibilidad de convertir una estación espacial, primordialmente dedicada a la ciencia, en un hotel para el capricho de algunos millonarios. Desde el viaje de Dennis Tito, seis personas se han convertido en turistas espaciales. El último de estos viajeros fue Guy Laliberté, creador del Circo del Sol, que pagó aproximadamente 40 millones de dólares. Todos estos viajes han tenido un denominador común: se han realizado a la Estación Espacial Internacional a bordo de cohetes rusos Soyuz.

Sin embargo, las opciones del turismo espacial no se reducen a visitar la Estación Espacial Internacional. Varias compañías llevan años invirtiendo en una opción algo más económica: el vuelo suborbital. Por un precio aproximado de 200 mil dólares, los turistas tendrán la posibilidad de ascender a una altura de aproximadamente 150 kilómetros, en la que podrán experimentar cinco minutos sin gravedad y tener una vista panorámica de la Tierra. La compañía de vuelos suborbitales que más publicidad ha recibido es Virgin Galactic, probablemente por la relevancia de su presidente, Richard Branson, propietario de la discográfica Virgin. Virgin Galactic llegó a vender 700 billetes para vuelos en su prototipo SpaceShip II y pretendía comenzar con sus operaciones comerciales en 2015. Sin embargo, el notorio accidente de su primer prototipo, VSS Enterprise, en octubre de 2014, propició la parada en seco de los ambiciosos planes de esta compañía.

El último actor en sumarse a la oferta de viajes de turismo espacial no podría ser otro que Elon Musk y su compañía Space X. Elon Musk y su equipo, de los que ya he hablado en alguna ocasión, son los responsables de proyectos como los automóviles eléctricos Tesla y el nuevo concepto de transporte en tubo de vacío conocido como Hyperloop. En una reciente rueda de prensa, el máximo responsable de Space X reveló sus planes para un viaje de turismo espacial alrededor de la Luna para finales de 2018. El viaje propuesto no requeriría de la dificultad técnica de aterrizar en nuestro satélite, sino que simplemente consistiría en sobrevolar el satélite a baja altitud antes de volver a la Tierra. El viaje duraría aproximadamente una semana con un precio que rondaría los 70 millones de dólares. Sin embargo, en este plan existe un problema, ni el cohete ni la nave espacial que llevaría a los turistas han volado aún. Space X planea usar la evolución para astronautas de la cápsula espacial Dragon, hasta ahora usada en misiones de transporte de carga a la Estación Espacial Internacional. El primer vuelo de prueba de la cápsula Dragon acondicionada para astronautas está planeado para finales de este año (sin astronautas a bordo) y el primer vuelo con ocupantes para mediados del año próximo. El objetivo principal de Dragon es el de transportar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ya que en este momento el operador ruso Soyuz es el único con capacidad para esta misión) por lo que el uso de Dragon para turismo espacial sería una manera secundaria de abaratar los costos de desarrollo. Space X también ha declarado que el cohete necesario para esta misión, el Falcon Heavy, realizará su primer vuelo en verano. De este modo, el objetivo marcado de mandar turistas alrededor de la Luna para finales de 2018, con una relativa confianza en el éxito de la misión, parece difícil de conseguir.

En cualquiera de los casos, está lejos el día en el que el turismo espacial se convierta en algo tan rutinario como lo pueda ser ahora viajar en avión. Desde mi punto de vista, compañías como Space X o Virgin Galactic dan a conocer estos planes para atraer la atención de la prensa. Hasta ahora, sólo Soyuz ha conseguido enviar turistas al espacio, y lo ha hecho usando vehículos espaciales que han realizado cientos de vuelos entre la Tierra y la Estación Espacial. Sería más lógico, para Space X, aprender del ejemplo y probar su vehículo Dragon en múltiples misiones con astronautas antes de ofrecer viajes espaciales a turistas. Un error en una misión de turismo espacial pondría en entredicho la capacidad y reputación de la empresa para hacer frente a su contrato principal, que no es otro que el de transportar de forma segura a astronautas a la Estación Espacial Internacional en nombre de la NASA.

Alejandro López Ortega

Doctor en Ingeniería Aeroespacial. Investigador en Jet Propulsion Laboratory. NASA