El Tribunal Supremo de Brasil ha autorizado este jueves la investigación contra el presidente Michel Temer, objeto de una grave denuncia que sugiere que intentó comprar el silencio de un influyente diputado que está preso. La oposición brasileña, reforzada por algunos legisladores de la base oficialista, han exigido la renuncia de Temer que descarta dimitir.

Temer ha asegurado que nunca ha pagado por mantener el silencio de nadie: “No dimitiré. Sé lo que hice y sé que mis actos eran correctos. Pido una investigación rápida y completa para aclarárselo a los brasileños.”

La controversia tiene como protagonista a Eduardo Cunha, actualmente encarcelado por corrupción. Según el diario O Globo, el poderoso empresario Joesley Bautista habría grabado una conversación con Temer en la que este le pide que mantenga una mensualidad a Cunha, antiguo presidente de la cámara baja para, en teoría, comprar su silencio.

Poco después de conocerse la noticia, las calles de Sao Paulo, capital financiera del país, se convertían en un clamor que reclamaba la salida del presidente. La bolsa brasileña, por otro lado, sufría su mayor caída en los último 10 años.

De acuerdo con la Constitución brasileña, un presidente sólo puede ser investigado por los actos cometidos durante el ejercicio de su mandato, y la supuesta obstrucción a la Justicia fue realizada por Temer el pasado marzo. Temer está en el poder desde mayo de 2016 y de forma efectiva desde el 31 de agosto.