Si respondes afirmativamente a la pregunta ¿quieres que tu empresa o negocio afronte con éxito el 2018?, no dejes de leer lo que sigue a continuación. A final de noviembre, tuve la oportunidad de asistir a una sesión de Esade Alumni en la que Bernardo Hernández (cofundador de idealista.com) dio una charla-coloquio titulada ‘Un mercado global impulsado por startups y gigantes tecnológicos’. Antes de seguir, ya una primera recomendación: indagad en Internet su trayectoria. Es realmente apasionante y dicen de él que es el español que más alto ha llegado en el organigrama de Google.

Bernardo empezó su charla compartiendo los cinco pilares que, en base a su experiencia, se dan en todas las compañías que tiene éxito:

  1. Proporcionan productos o soluciones que satisfacen necesidades de un gran número de personas: quién no va a tener que alquilar/arrendar o comprar/vender un piso en su vida. (idealista.com).
  2. Disponen de una ventaja tecnológica competitiva que la diferencia de sus competidores.
  3. Concentran sus esfuerzos en un número reducido de soluciones. Puso el ejemplo de Apple vs. Sony, en el que contrapuso, por un lado, el portafolio de productos de Apple (iPhone, Ipad y Mac) vs. el de Sony, con tres divisiones totalmente diferentes (Sony Pictures, PlayStation y la de sensores de imagen -es el principal proveedor de cámaras para iPhone-). Y, por otro lado, las ventas, en las que Apple casi multiplica por diez las de Sony. Si hablamos de capitalización bursátil, la de Apple es de 896 billones (americanos) de dólares y la de Sony de 56.
  4. Han tenido dos elementos que son fáciles de decir, pero difíciles de tener por diferentes motivos y, en muchas ocasiones, relacionados: tiempo y paciencia, a la vez que dinero. Ponía el ejemplo de idealista, que parece que es actual, pero que se fundó va a hacer 18 años, cuyos pasos no fueron precisamente sencillos.
  5. Y, por último, son empresas en las que se trabaja duro y con honestidad. Empresas en las que los valores son clave e intentan contratar buenos profesionales tanto desde el punto de vista competencial como personal.

Hace dos semanas necesité una tintorería para llevar a limpiar un chaquetón de la marca Barbour que, por el uso, estaba un poco ajado, sucio y con pinta de viejo. Busqué en mi smartphone con Google: “Barbour tintorería Barcelona”, me quedé con los dos primeros resultados (Google no me devolvió más de cinco resultados en Barcelona) y escogí el relativamente más cercano a mi domicilio. Llamé a la tienda desde la propia web de la tintorería, cuyo diseño era adaptado a smartphone y, al otro lado del teléfono, una persona me contestó de manera muy amable. A mi pregunta acerca del horario, me dijo que esperaban a que llegara con la prenda. Al llegar al establecimiento, me respondieron a todas las preguntas que hice, me demostraron su especialización y cómo estaban recomendados por unos grandes almacenes españoles, y me comentaron como el padre (especializado en tratamiento de tapicerías en domicilio, con un método y maquinaria especializada), la madre y ahora también el hijo trabajaban en el negocio.

No sé si podríamos concluir que satisfacen necesidades de un gran número de personas, pero seguro que su grado de especialización y tecnológico (a su nivel) les permite postularse como proveedor elegido, utilizan las redes sociales para comunicar y posicionarse, y está claro que han tenido paciencia al incorporar ya al hijo al negocio. Y trabajan duro, seguro: eran las 20.00 de un viernes cuando llevé mi prenda y, en ningún caso, me transmitió la sensación de prisa por cerrar para irse de fin de semana. Además, cumplieron lo prometido, tuvieron el chaquetón listo en el tiempo prometido. Xerox hablaba en el año 2000 de “Deliver the promise”, y la tintorería cumplió lo prometido. Esta semana, un amigo les ha llamado para que le limpien unos sofás en su casa.

El sentido común, independiente del tamaño de la empresa, sino más bien dependiente de las personas que componen la empresa y, en especial, de las que la lideran, está en gran parte detrás de las historias de éxito. No renuncies a él, te conducirá al éxito, junto, también, un poco de suerte.

Álvaro Vioque | @AlvaroVioqueG

Colaborador académico de ESADE, Socio de Aonia Nueva Educación