En 1980, en el episodio final de la brillante serie documental Cosmos, Carl Sagan hacía un repaso de las amenazas a la que se enfrentaba el planeta Tierra. El episodio recordaba sucesos históricos como la quema de la biblioteca de Alejandría, en la que la crueldad y el ansia de poder del ser humano se antepuso al conocimiento y a la ciencia. Estos hechos finalmente se comparaban con la amenaza primordial que según Sagan planeaba sobre la Tierra en 1980: una posible guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética que llevaría a la destrucción del planeta. Al mismo tiempo, el capítulo ofrecía esperanza ante el futuro, haciendo un repaso de los mayores logros de la humanidad a través de los tiempos. La pregunta que quería responder Sagan era simple: en caso de un contacto con una civilización alienígena, ¿quién en la Tierra podría ostentar la responsabilidad de hablar por toda la humanidad?

Hollywood ha producido numerosas películas en las que la pregunta de Sagan era respondida de manera directa, con los extraterrestres dirigiéndose a la Casa Blanca para hablar con el presidente de los Estados Unidos. Sin embargo, ¿puede hablar el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump o cualquiera de sus antecesores o sucesores, por toda la humanidad? Es de esperar que una civilización extraterrestre que quiera entrar en contacto con nosotros nos haya estado observando durante un tiempo antes de tratar de establecer un canal de comunicación. ¿Habrán observado quizás como la maquinaria de la guerra en Oriente Medio se fomenta con la venta de armas, también por parte de Europa, a países como Arabia Saudi?, ¿habrán observado estos extraterrestres cómo la industria del petróleo sigue ralentizando una transición hacia energías renovables que debería haber ocurrido hace una década?, ¿habrán observado cómo la riqueza de un planeta vasto en recursos se concentra cada vez más en manos de unos pocos y que la mayoría, incluso aquellos que en Europa y Estados Unidos se denominan de clase media (privilegiados comparados con los niveles de pobreza de otras regiones del mundo), cada vez tienen más difícil asegurar un futuro próspero para sus descendientes? Si suponemos que una civilización extraterrestre ha conseguido llegar a un nivel tecnológico lo suficientemente avanzado como para visitarnos, es de esperar que en su historia hayan pasado por una etapa similar a la que vivimos ahora en la Tierra. El hecho de que nos estén visitando indica que, en este supuesto, estos extraterrestres tomaron en su día decisiones diferentes a las que estamos tomando actualmente los seres humanos. Si estos extraterrestres tuvieran algún interés en nuestra supervivencia, no eligirían como interlocutores a aquellos que están formulando políticas que avocan a la destrucción del planeta.

Sin embargo, como Sagan dijo en su documental, siempre hay esperanza, refrendada por los grandes logros de la humanidad en el pasado y la actualidad. La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos abre una oportunidad histórica para un cambio de liderazgo. La decisión de Trump de retirarse del Acuerdo de París, firmado por todos los países del planeta excepto dos, deja ver a las claras que la actual administración de Estados Unidos no está interesada en marcar el camino. Esto es especialmente relevante cuando el cambio climático es el equivalente actual a la amenaza nuclear de 1980, con el agravante de que no se trata de una amenaza puntual, sino de un proceso más lento en el tiempo pero que puede llegar a ser irreversible si no se actúa con contundencia. ¿Quién puede ocupar esta posición vacante de liderazgo? Evidentemente, Europa y China se han lanzado a por ella. Sin embargo, en mi opinión, hace falta más que defender el Acuerdo de París. Si este planeta quiere subsistir, es necesario implementar nuevas políticas en todos los campos: apostar por energías renovables, una nueva economía global que no dependa de la explotación de los que menos tienen, y dejar de financiar guerras que sólo benefician a la industria armamentística y fomentan la creación de grupos extremistas que, a su vez, son responsables de los atentados terroristas que plagan a Europa y Oriente Medio. La esperanza se encuentra en la mayoría de los seres humanos, que desean simplemente un futuro mejor para las generaciones futuras. La esperanza está en científicos e ingenieros, en doctores, en profesores y educadores de todo tipo, en periodistas que mantengan una postura crítica y no partisana con políticos y los gobiernos, y con todo tipo de personas que se levanten cada día con la ilusión de un mundo mejor. La esperanza está incluso con políticos que tengan la valentía de abrazar estrategias que consigan dar este golpe de timón que la Tierra y los seres humanos necesitamos para sobrevivir.

Dedicado a Julián

Alejandro López Ortega

Doctor en Ingeniería Aeroespacial. Investigador en Jet Propulsion Laboratory. NASA