A pesar de que el Consejo de Seguridad aprobó un alto al fuego que debía entrar en vigor de inmediato el sábado, el coordinador humanitario, Mark Lowcock, resumió lo que ha sucedido desde entonces con estas palabras: “más bombardeos. Más enfrentamientos. Más muertes. Más destrucción. Más niños y mujeres mutilados. Más hambre. Más miseria. Más, en otras palabras, de lo mismo”.

El Consejo de Seguridad aprobó el sábado un alto el fuego en Siria de treinta días por motivos humanitarios para que las agencias humanitarias pudieran entregar alimentos y evacuar a los heridos sin que hasta el momento el cese de las hostilidades se haya producido.

Durante una intervención este miércoles en el Consejo, Lowcock transmitió a este órgano algunas de las preguntas recibidas en la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios que él dirige. Una de ellas interrogaba: ¿Qué ha ocurrido en Siria durante estos últimos días?

Lowcock respondió a esa pregunta al señalar que se han registrado: “más bombardeos. Más enfrentamientos. Más muertes. Más destrucción. Más niños y mujeres mutilados. Más hambre. Más miseria. Más, en otras palabras, de lo mismo”.

Por su parte, Jeffrey Feltman, Secretario General adjunto de Asuntos Políticos, explicó: “El breve respiro, que ustedes [miembros del Consejo de Seguridad] solicitaron de manera unánime hace pocos días en la resolución 2401, no se ha materializado. Los ataques aéreos, los bombardeos y las ofensivas terrestres persisten. Incluso se han documentado ataques con cloro diatómico”,

Ambos representantes subrayaron que las resoluciones del Consejo de Seguridad, incluida la 2401, deben aplicarse para que se produzcan cambios positivos.

Mientras tanto, la situación sobre el terreno sigue siendo precaria: millones de sirios no tienen acceso a asistencia y cientos de miles, como los que se encuentran en Guta Oriental, permanecen atrapados bajo asedio.

Con respecto a otras partes del país, Lowcock señaló que, de acuerdo con la misión de evaluación, la ciudad de Deir ez-Zor, a pesar de haberse destruido en un 80 % en los últimos tres años y medio, continúa siendo el hogar de cerca de cien mil personas.

La situación en Damasco, Idlib, Afrin, Alepo y Al Raqa y otras localidades todavía resulta preocupante, añadió.

En dos semanas, el conflicto en el país comenzará su octavo año. Durante este tiempo, cientos de miles de civiles han sido asesinados y millones han tenido que abandonar sus hogares para convertirse en refugiados en países vecinos.

“No existen palabras para expresar nuestra frustración sobre el fracaso colectivo de la comunidad internacional para acabar con esta guerra. Pero esta frustración no tiene parangón con el sufrimiento y la destrucción que azotan incesantemente al pueblo sirio”, declaró Feltman, mientras advertía de que el conflicto continúa siendo una amenaza regional e internacional.

“El enviado especial, Staffan de Mistura, sigue insistiendo en facilitar el establecimiento de un comité constitucional en Ginebra, como parte del proceso político de Siria hacia la aplicación de la resolución 2254”, añadió enfatizando que resulta fundamental contar con el pleno apoyo del Consejo de Seguridad y la comunidad internacional si los esfuerzo de las Naciones Unidas “pueden reactivar el proceso político en Siria de manera seria y significativa”.

“Confío en que cuente con ese apoyo”.